Nacido en Barcelona en 1929 y formado en París, André Ricard defendió durante décadas una idea sencilla: los objetos deben estar al servicio de las personas. Su trayectoria incluye creaciones tan reconocibles como la lámpara Tatu, el cenicero Copenhagen, el mechero Clipper y la antorcha olímpica de Múnich 1972.
La muestra, comisariada por Marina Povedano y Arnau Pascual, propone un recorrido diferente al de una retrospectiva tradicional. En lugar de seguir un orden cronológico, organiza las piezas según los espacios donde se utilizan: la cocina, el baño, la mesa, el estudio o las celebraciones.
Tras su paso por el Madrid Design Festival, la exposición llega a Barcelona ampliada con materiales inéditos procedentes del estudio y la vivienda del diseñador. Dibujos, vídeos, documentos y objetos personales permiten conocer también su faceta como pensador y divulgador.
Producida por el DHub, La Fábrica y el FAD, la exposición invita a observar los objetos cotidianos desde otra perspectiva y a descubrir las decisiones que hay detrás de sus formas.
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