Este año, la jornada pone el acento en lo que no siempre se ve: el proceso de rehabilitación que ha transformado el conjunto. Una exposición temporal desvela cómo se ha intervenido el espacio, quién lo ha hecho posible y de qué manera se ha adaptado a nuevos usos sin perder su identidad.
En los auditorios, las imágenes toman el relevo. Proyecciones, planos originales y comparativas muestran el antes y el después, mientras los testimonios de los equipos técnicos aportan contexto a una transformación que ha sido tanto arquitectónica como cultural.
Entre jardines, pasillos y cúpulas, el recorrido se convierte en una suma de capas: la del antiguo hospital, la del presente y la de todo lo que ha permitido conectar ambas.
En un día asociado a los libros y las historias, Sant Pau propone añadir otra más: la de un lugar que ha sabido cambiar sin dejar de ser reconocible.