A través de 170 piezas, la muestra explica cómo la indumentaria ha servido para ensanchar, comprimir, alargar, marcar o descubrir determinadas partes del cuerpo. Corsés que estrechaban la cintura, miriñaques que multiplicaban el volumen de las faldas, zapatos de plataforma que añadían altura o tejidos elásticos que seguían las formas naturales son algunos de los ejemplos.
El recorrido se organiza en torno a cinco acciones: ampliar, reducir, alargar, perfilar y destapar. Cada una permite entender cómo las tendencias han respondido a normas sociales, valores morales y cambios culturales.
La exposición también plantea una reflexión sobre la relación entre el cuerpo y el espacio, así como sobre la influencia de la moda en la manera de presentarse ante los demás.
Comisariada por Teresa Bastardes y Silvia Ventosa, la muestra ocupa 650 metros cuadrados en la tercera planta del museo. Un recorrido por la historia del vestido que revela hasta qué punto la silueta humana ha sido moldeada por la sociedad.
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