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Un par de cucharadas en el váter y adiós a ese cerco de óxido que no se va: el truco que me ahorra frotar al limpiar

Hay una línea en el váter que parece pintada con rotulador: el cerco marrón justo a la altura del agua. Se friega, aguanta. Se vuelve a fregar, aguanta. Y el lunes siguiente sigue en el mismo sitio.

El cerco a la altura del agua: se friega, aguanta y vuelve al mismo sitio.
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Su ubicación no es casualidad. En esa franja el agua se evapora poco a poco, y lo que lleva disuelto, cal y hierro, se va depositando siempre en la misma línea, capa sobre capa. Para deshacerlo sin brazo hacen falta dos cucharadas de un polvo blanco que cuesta céntimos.

Primero, identifica qué tienes

El color del cerco dice qué lo ha formado, y no todos se tratan igual:

  • Blanco o grisáceo: cal pura. El ácido cítrico la disuelve.
  • Marrón o anaranjado: hierro oxidado, casi siempre mezclado con cal. También es trabajo para el ácido cítrico.
  • Rosa: no es mineral, son bacterias, normalmente Serratia marcescens, que adoran la humedad. Aquí el ácido sirve de poco; lo que hace falta es desinfectar.

El cerco de óxido es el más pesado de los tres, y para ese está pensado este truco. Si el tuyo es rosa, una pasada de lejía en gel lo resuelve, siempre en un día distinto al del ácido.

La proporción y el método

Se disuelven 2 cucharadas de ácido cítrico en 200 mililitros de agua tibia, se aplica la mezcla sobre el cerco y se deja actuar entre 30 y 40 minutos. Después, una pasada de escobilla y la cadena.

Ácido cítrico en polvo: dos cucharadas en 200 ml de agua tibia.

El giro que ahorra el frotado está en el agua de la taza. Si se cierra la llave de paso de la cisterna y se tira de la cadena, el nivel baja y el cerco queda al descubierto. Así la solución trabaja sin diluirse, que es lo que hace que la mancha salga casi sola.

Casi todo el mundo ataca el cerco a través del agua de la taza, que diluye cualquier producto en segundos. Quitarle el agua de delante es la mitad del truco, y no cuesta nada.

Para las vetas que bajan por la pared de la taza, donde la mezcla resbala, sirve un papel de cocina empapado en la solución y pegado sobre la mancha durante el mismo tiempo. Al terminar, el papel va a la basura.

Cuánto cuesta y dónde se compra

El ácido cítrico en polvo se vende en droguerías, tiendas de descuento y por internet. En Action, por ejemplo, un bote de 500 gramos cuesta 1,99 euros, así que cada tratamiento sale por menos de 10 céntimos.

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Es más fuerte que el limón y bastante más suave que el salfumán, el ácido clorhídrico de toda la vida, que es corrosivo y suelta vapores irritantes. Para uso doméstico, el cítrico es el punto medio razonable.

Para trabajar seguro: guantes, ventana abierta y ni una gota de lejía cerca. Un ácido mezclado con lejía libera cloro gaseoso, así que si el váter tiene restos de lejía, se aclaran antes con varias cadenas.

Si el cerco vuelve siempre al mismo sitio

Una veta de óxido que reaparece a los pocos días en el mismo carril tiene casi siempre el mismo origen: la cisterna pierde un hilo de agua que baja día y noche por la taza y va dejando minerales a su paso. Mientras ese hilo siga ahí, ninguna limpieza dura.

La comprobación se hace en casa: unas gotas de colorante alimentario en el depósito de la cisterna y esperar media hora sin tirar de la cadena. Si el color aparece en la taza, hay fuga. Cambiar la goma de la descarga es una reparación barata, el cerco deja de volver y la factura del agua lo agradece: una cisterna que gotea puede tirar decenas de litros al día.

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