Sobre el escenario, Sacristán recupera historias de supervivencia, ausencias, miedos y esperanzas, pero también el deseo de libertad y aquella necesidad de «llegar a ser alguien». Son recuerdos que hablan de una época y, al mismo tiempo, permiten acercarse a la formación humana y artística del nieto de la costurera y el hijo de la cómica.
El propio José Sacristán firma la adaptación y la dirección, además de asumir en solitario la interpretación. La escenografía audiovisual de Juan Estelrich acompaña este recorrido construido desde la memoria y la cercanía entre dos actores.
El hijo de la cómica se representa en castellano y tiene una duración de 80 minutos.