La cómica propone un monólogo que se aleja de las grandes revelaciones y se acerca a las pequeñas tonterías cotidianas. Durante 80 minutos, habla de temas aparentemente inconexos, se contradice, divaga y convierte sus propias ocurrencias en material cómico.
El punto de partida es sencillo: una persona hablando sola, sin necesidad de fingir que tiene respuestas para todo. A partir de ahí, Soriano construye una sucesión de observaciones disparatadas, comentarios inesperados y situaciones reconocibles, apoyándose en su manera directa de contar las cosas.
Disfrutona juega precisamente con esa falta de solemnidad. No pretende ofrecer lecciones de vida ni resolver grandes preguntas, sino encontrar el lado cómico de pensamientos que normalmente se quedarían en la intimidad del baño.
El espectáculo se representa en castellano y tiene una duración de 80 minutos.