La programación reunirá películas nacionales e internacionales en las que la danza funciona como herramienta para hablar de identidad, memoria y descolonización. Las obras seleccionadas ponen el foco en cuerpos que cuestionan relatos heredados, reivindican su propia voz y buscan nuevas formas de relacionarse con las heridas del pasado.
Más que mostrar coreografías ante una cámara, Choreoscope entiende el cine de danza como un territorio desde el que observar cuestiones sociales y culturales contemporáneas, defendiendo el movimiento como forma de expresión y transformación.
Las proyecciones y actividades se repartirán por distintos espacios de Barcelona, entre ellos los Cinemes Girona, el Institut del Teatre y Candy Darling.