El punto de partida es la bomba de Puerto Rico, un género donde ritmo, percusión y voz mantienen un diálogo constante. En manos del grupo, esa raíz se abre a otros sonidos afrocaribeños y construye una música en la que el folklore no aparece como una pieza de museo, sino como material vivo que puede transformarse.
Sobre el escenario, Marina Molina asume la voz principal y el tambor primo, acompañada por Lina María Bastos, Orlando Castillo Lira, Oye Sebas, Miguel Guerra Guerrero y Juan Pablo Balcázar. Maracas, batería, buleador, bajo y voces completan una formación donde la percusión ocupa un lugar central.
Rezo al agua resume bien esa búsqueda: mirar hacia la tradición para encontrar nuevas maneras de hacerla sonar.