Su propuesta toma la salsa y los ritmos vinculados a la diáspora africana para llevarlos hacia el global club y los sonidos electropicales. En sus sets, las referencias tradicionales no quedan aisladas: entran en contacto con bases electrónicas y nuevas formas de entender la pista de baile.
El resultado es un directo construido alrededor del ritmo, con cambios de intensidad y cruces musicales que borran fronteras entre escenas y procedencias. Angela Blackburn utiliza el baile como lenguaje común y convierte cada sesión en un recorrido por diferentes geografías sonoras sin abandonar su raíz afrocolombiana.