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¿Vas a 120 por la AP-7? Desde el 1 de octubre el límite podrá cambiar a mitad de viaje

El 120 de siempre no desaparece, pero deja de ser una certeza. A partir del 1 de octubre, en dos autopistas catalanas la velocidad máxima podrá cambiar mientras conduces.

La AP-7, donde el 120 dejará de ser un número fijo.
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La Dirección General de Tráfico empieza ese día a probar un sistema de límites variables en la AP-7 y la AP-2. La señal fija sigue marcando 120 para turismos y motos, pero en determinados tramos y ante determinadas situaciones ese número podrá bajar de forma temporal.

El límite que aplica un radar es el del panel, no el de la señal de entrada.

Cómo funciona

En la AP-7 se instalará un sistema tecnológico capaz de detectar qué está pasando en la vía y mover el límite en consecuencia. Los habituales 120 km/h podrán pasar temporalmente a 100, 80 o incluso 60.

Las circunstancias que lo activan son las previsibles:

  • Tráfico denso, cuando la densidad dispara el riesgo de alcance.
  • Un accidente más adelante en la vía.
  • Meteorología adversa, de la lluvia fuerte al viento.
  • Visibilidad reducida u obstáculos en la calzada.

Traducción: la velocidad máxima ya no será necesariamente la misma durante todo el trayecto. El número que manda es el del panel luminoso, no el que recuerdas de la señal de la entrada.

La AP-2 y la niebla

El segundo banco de pruebas es la AP-2, en el tramo entre Castelldans y les Borges Blanques, una zona donde la niebla es un clásico del otoño y el invierno.

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Ahí el sistema está pensado específicamente para eso: ir bajando el límite de forma progresiva según se cierra la visibilidad. Cuando esta sea especialmente reducida, podrá caer hasta los 40 km/h.

Ojo a la consecuencia práctica: si el panel marca 80 y tú vas a 120 porque "en autopista son 120", vas a exceso de velocidad. El límite vigente en ese momento es el del panel, y es el que aplica un radar.

Qué cambia para el conductor

Poco en la teoría y bastante en el hábito. El objetivo declarado es adaptar la velocidad a las condiciones reales de la carretera y reducir el riesgo justo cuando la circulación se complica, en vez de mantener un número fijo que en un día de niebla no tiene ningún sentido.

Lo que sí exige es mirar arriba. Los paneles de señalización variable dejan de ser decoración informativa — "retención a 3 km" — para convertirse en la señal que fija el límite legal en cada momento.

Para quien hace la AP-7 a menudo hay un efecto colateral bueno: los límites variables están pensados también para suavizar las retenciones. Bajar la velocidad de todos antes de un atasco reduce los frenazos en cadena, que es lo que convierte una retención en un accidente.

De momento es una prueba en dos autopistas concretas de Catalunya. El sistema, en todo caso, no es un invento: autopistas de Francia, Alemania o Países Bajos llevan años funcionando así.

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