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Uno de cada siete euros de tu factura paga el 'modo antiapagón' — y un tercio de las centrales de gas está fuera de juego

Desde el apagón del 28 de abril de 2025, tu factura de la luz lleva incorporado un seguro antiapagón. No viene desglosado con ese nombre, pero está: es la «operación reforzada» de Red Eléctrica, que mantiene centrales de gas funcionando como respaldo permanente del sistema.

Año y medio después del apagón, el sistema eléctrico sigue en guardia.
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Ese seguro no es barato. Según las cifras que manejan las propias eléctricas y la gran industria, los servicios de operación del sistema acumulaban 3.160 millones de euros a cierre de julio, un sobrecoste que llega a suponer en torno a uno de cada siete euros del recibo. Y esta semana se ha sabido que el respaldo por el que se paga está, en buena parte, averiado o de baja.

Lo que ha hecho Red Eléctrica

El operador del sistema ha vetado las paradas por mantenimiento de más de un centenar de instalaciones para los próximos doce meses, de octubre de 2026 a septiembre de 2027. El motivo, según REE: un aumento inusual de centrales de ciclo combinado — las de gas — que se declaran no disponibles, hasta el 35% este verano.

La propia compañía describe el agujero: "ha llegado a estar disponible únicamente el 65% de la potencia" de esa tecnología, sin señales de que la tendencia se corrija.

El seguro contra el cero energético ya viene incluido en la factura.

El contexto no ayuda a relajarse. El precio mayorista ronda estos días los 191 euros por megavatio hora, en plena crisis energética por el conflicto de Ormuz, y REE ya ha tenido que ordenar paradas puntuales a industrias — que cobran por ello — a través del mecanismo SRAD.

Traducción: el sistema cobra por un colchón y el colchón está medio deshinchado. El consumidor paga dos veces, con dinero por la reserva que va en la factura y con riesgo por un invierno en el que un tercio del respaldo de gas no responde.

Las dos versiones de por qué faltan centrales

Aquí es donde el asunto se pone interesante, porque hay dos lecturas y ninguna es tranquilizadora.

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La de las eléctricas: la operación reforzada obliga a sus plantas de gas a encender y apagar varias veces al día, un régimen para el que no fueron diseñadas, y ese castigo mecánico multiplica las averías y los mantenimientos. Las máquinas, dicen, están sencillamente agotadas.

La sospecha que circula en la otra orilla, de foros de consumidores a parte del sector: declararse no disponible es una vieja palanca del mercado eléctrico, porque retirar oferta cara mantiene los precios altos. REE no acusa a nadie de eso, pero su veto a los mantenimientos es, en la práctica, una forma de decir que ha dejado de fiarse del calendario de bajas que le presentan.

Ojo al pulso de fondo: eléctricas y Red Eléctrica llevan año y medio culpándose mutuamente del apagón, y esta decisión se toma con la norma clave de la CNMC sobre el cero energético todavía sin aprobar. Mientras los grandes se reparten responsabilidades, la cuenta llega puntual cada mes al mismo buzón.

Qué puede hacer el que paga

Poco sobre el sistema y algo sobre su recibo. Quien esté en mercado libre con tarifa indexada está expuesto de lleno a estos precios mayoristas; en un invierno como el que se anuncia, una tarifa fija firmada a tiempo funciona como paraguas. Revisar la potencia contratada y mover consumo a las horas valle sigue siendo el ahorro más aburrido y el más seguro.

Y un apunte de calendario: la factura del "modo antiapagón" no tiene fecha de caducidad anunciada. Mientras la operación reforzada siga activa, ese euro de cada siete seguirá ahí, gane quien gane el pulso entre Red Eléctrica y las eléctricas.

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