Editorial

Barcelona · Actualidad local

Una bandeja enorme de estas patatas vuela en un momento: una delicia con beicon, cebollino y queso

Hay platos que se ponen en el centro de la mesa y desaparecen antes de que nadie se siente del todo, y este es uno de ellos. Patatas asadas hasta quedar doradas, una capa de cheddar fundido, beicon crujiente por encima, cebollino fresco y una salsa fría para mojar.

Patatas al horno con queso fundido, beicon y hierbas frescas: desaparecen en un momento.
Legion-Media

Contenido del artículo

La receta está pensada para una bandeja grande, de las de reunión, partido o cena con amigos. Con dos kilos de patatas hay para un grupo, y aun así es probable que no sobre.

Los ingredientes

Para las patatas:

  • 2 kg de patatas, mejor de una variedad que se dore bien al horno, como la Agria.
  • 50 ml de aceite.
  • 1 cucharada de pimentón (unos 8 g).
  • 1 cucharadita de ajo en polvo (unos 5 g).
  • 250 g de cheddar rallado grueso.
  • 250 g de beicon en taquitos.
  • 40 g de cebollino fresco.
  • Sal.

Para la salsa: 250 g de nata agria o de yogur griego natural, 1 diente de ajo picado muy fino, 20 g de eneldo fresco picado y sal.

Beicon dorado en la sartén sin aceite: se añade al final para que no pierda el crujiente.

Si el pimentón es de la Vera, mejor todavía. Su punto ahumado conecta con el del beicon y le da a la bandeja un sabor que recuerda al de las brasas.

Paso a paso

  1. Corta las patatas en gajos grandes y sécalas bien con un paño.
  2. Mézclalas con el aceite, el pimentón, el ajo en polvo y la sal.
  3. Repártelas en la bandeja del horno, en una sola capa, y hornea a 210 °C durante 40-45 minutos, hasta que estén doradas y crujientes.
  4. Mientras, fríe el beicon en una sartén sin aceite hasta que quede crujiente, y escúrrelo sobre papel de cocina.
  5. Prepara la salsa mezclando la nata agria con el ajo, el eneldo y la sal, y guárdala en la nevera.
  6. Reparte el cheddar y el beicon sobre las patatas calientes y vuelve a meter la bandeja unos 5 minutos, hasta que el queso se funda.
  7. Espolvorea el cebollino picado justo antes de servir, con la salsa al lado.

El orden del paso 6 importa más de lo que parece. El beicon entra solo al final porque, si se horneara con las patatas desde el principio, perdería el crujiente y quedaría correoso.

Las patatas tienen que estar sueltas en la bandeja, con espacio entre gajos. Amontonadas, se dan vapor unas a otras y salen blandas; repartidas en una sola capa, el aire caliente las rodea y las dora por todos los lados. Si no caben, dos bandejas.

El secado del primer paso va en la misma dirección. Un gajo húmedo tarda mucho más en dorarse, porque el horno gasta sus primeros minutos en evaporar el agua de la superficie.

El contraste que la hace irresistible

La gracia de la receta está en el choque de temperaturas: patata caliente, queso fundido y una salsa que sale directamente de la nevera. Por eso compensa preparar la salsa con tiempo y servirla bien fría.

Te puede interesar: Guiso de patatas con cerdo y cebolla: un plato sencillo y aromático para una comida de otoño

El cheddar rallado grueso funde en hebras y forma una capa que se estira al servir, mientras que el rallado fino se derrite en una película plana. Y si sobra algo, cosa poco probable, unos minutos en el horno o en la freidora de aire le devuelven el crujiente. El cebollino, eso sí, se añade otra vez fresco.

Anteriormente escribimos: Huevos en cestitas de queso, la estrella de cualquier desayuno: crujientes por fuera y tiernos por dentro