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¿Se lava la ropa del revés o del derecho? Por fin hay respuesta: apréndetela y cuéntasela a toda la familia

En cada casa hay dos bandos: el que mete la ropa en la lavadora tal cual cae del cesto y el que le da la vuelta a cada prenda como si desactivara una bomba. La discusión es eterna, pero la respuesta existe, y la avalan tanto los fabricantes de lavadoras como los tintoreros profesionales: <strong>del revés gana</strong>. Con un par de excepciones que conviene conocer.

El gesto de dos segundos que decide cuánto dura una camiseta.
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El argumento que nadie espera: higiene

La intuición dice que la ropa se ensucia por fuera. El cuerpo opina lo contrario: sudor, grasa corporal, restos de crema y células muertas de la piel se quedan en la cara interior de la prenda, que es la que está pegada a ti todo el día.

Lavada del revés, esa cara queda expuesta directamente al agua y al detergente, y la limpieza va justo donde está la suciedad que huele. Para ropa interior y ropa de deporte — la que absorbe sudor, desodorante y crema en cantidades industriales — los profesionales de la limpieza lo consideran casi obligatorio.

La parte más sucia de la ropa es la que toca la piel.

El argumento clásico: el color

Dentro del tambor, las prendas se frotan entre sí durante todo el ciclo, y ese roce suelta tinte y fibras. Es el motivo de los bordes clareados de los vaqueros, del gris que van cogiendo las camisetas negras y de las bolitas en los jerséis. Del revés, el desgaste se lo lleva la cara que no se ve.

"Protege la tela exterior de la fricción durante el lavado", resume Forrest Webber, propietario de la tintorería Bear Brothers Cleaning, que matiza que el método frena la decoloración pero no la detiene del todo.

Los estampados, vinilos y bordados son el caso extremo: lavados del derecho se agrietan y despegan a velocidad de vértigo. Y hay un beneficiario inesperado del gesto, que señala Tom Ceconi, de Heritage Park Laundry Essentials: la propia lavadora, porque botones y cremalleras dejan de golpear contra el tambor.

Traducción: darle la vuelta a la ropa es el único truco de lavado que funciona en las dos direcciones. Protege la prenda de la lavadora y la lavadora de la prenda.

Las excepciones, que las hay

  • Ropa visiblemente sucia por fuera — barro, la rodilla del pantalón del niño, salpicaduras —: del derecho, que el agua llegue a la mancha. Si hay mancha concreta, se pretrata y se lava del derecho.
  • Ropa de bebé: los tintoreros recomiendan lavarla del derecho, sin complicaciones.
  • El resto del ritual sigue vigente: cremalleras cerradas y botones abrochados, se laven como se laven, para que no se enganchen con lo demás.

El gesto tiene una segunda parte que casi nadie remata: tender también del revés. El sol decolora con más eficacia que cualquier lavadora, y en el tendedero la prenda pasa horas expuesta. Si la cara bonita queda hacia dentro, el sol se ceba con la costura.

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Dos segundos por prenda al cargar el tambor. A cambio: camisetas que no encanecen, vaqueros que no palidecen, estampados que sobreviven al invierno y una lavadora con menos golpes. Pocas inversiones en esta vida tienen ese interés compuesto — y esta, además, se puede contar en la sobremesa del domingo con autoridad de experto.

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