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Pimientos fritos de escándalo: rebozado crujiente con aroma a nori y sésamo, un aperitivo que hay que probar

En España, decir pimientos fritos es decir Padrón: verdes, pequeños, con sal gorda y la ruleta de que alguno pique. Esta receta se va a otro continente sin salir de la sartén. Usa pimiento rojo asado, lo corta en tiras anchas y lo envuelve en una costra japonesa de panko, sésamo y alga nori.

Pimiento rojo asado: la base dulce que luego se reboza en panko, sésamo y nori.
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El resultado es un contraste que engancha: por fuera cruje como una tempura, por dentro el pimiento está dulce y casi cremoso, y la nori aporta un fondo salino que recuerda al mar. Se come con los dedos y desaparece de la fuente antes de que se enfríe.

Los ingredientes

Para un aperitivo para cuatro:

  • 2 pimientos rojos asados, pelados y cortados en tiras anchas.
  • 3-4 cucharadas de maicena.
  • 1-2 huevos.
  • 1 taza de panko, o algo más si hace falta.
  • 1 cucharada de sésamo.
  • 1 hoja de alga nori, desmenuzada muy fina.
  • Sal, pimienta negra y aceite de girasol para freír.

El panko y la nori se encuentran ya en la sección asiática de casi cualquier supermercado. El panko tiene una miga más gruesa y aireada que el pan rallado de toda la vida, y por eso absorbe menos aceite y cruje más.

Pan rallado de miga gruesa: cuanto más aireado, menos aceite absorbe y más cruje.

El empanado, paso a paso

  1. Seca muy bien las tiras de pimiento con papel de cocina. El pimiento asado suelta mucho jugo, y es lo que más falla en esta receta.
  2. Pásalas por la maicena mezclada con un poco de sal y pimienta, y sacude el exceso.
  3. Bate los huevos en un plato hondo.
  4. Mezcla en otro plato el panko, el sésamo y la nori, con una pizca de sal.
  5. Moja cada tira en el huevo y después cúbrela bien con la mezcla de panko, apretando un poco con la mano para que se adhiera.

La maicena es la que sostiene todo el invento. Seca la superficie húmeda del pimiento y le da al huevo algo a lo que agarrarse, y sin ella la costra se despega en bloque al primer mordisco.

El orden importa más que los ingredientes: pimiento seco, maicena, huevo y panko. Saltarse el secado o la maicena es la receta perfecta para acabar con la costra en el aceite y el pimiento desnudo en el plato.

Una vez empanadas, las tiras pueden esperar unos minutos en una bandeja mientras se calienta el aceite. Ese reposo ayuda a que la costra se asiente y aguante mejor la fritura.

La fritura

El aceite tiene que estar caliente de verdad, entre 170 y 180 °C. Sin termómetro, basta con echar una miga de panko: si burbujea al instante y sube a la superficie, está listo. Las tiras se fríen en tandas pequeñas, sin que se toquen entre sí, durante 2-3 minutos, hasta que la costra esté dorada por igual.

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Al sacarlas, van a una rejilla o a papel de cocina para que escurran, y a la mesa sin esperar. Para mojar, una mayonesa con unas gotas de salsa de soja o un alioli suave funcionan de maravilla, y una salsa agridulce lleva el plato todavía más hacia Asia.

Los pimientos asados se pueden hacer en casa, en el horno a 200 °C durante unos 40 minutos y dejándolos sudar tapados para pelarlos fácilmente. Si hay prisa, un bote de pimientos asados de buena calidad acorta la receta a un cuarto de hora, siempre que se sequen todavía con más cuidado.

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