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No tires las hojas de laurel secas: resuelven un problema que toda cocina tiene — y gratis

Antes de vaciar el bote de especias, para. Esas hojas arrugadas que ibas a tirar tienen más vida laboral que muchos de nosotros.

El laurel seco aún tiene mucho trabajo.
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El tesoro que ibas a tirar

Todo el mundo tiene ese bote de laurel comprado en tiempos remotos. Y todo el mundo, en algún ataque de orden, lo ha tirado "porque ya está seco". Error de novato: el laurel seco conserva aceites esenciales que aguantan muchísimo más de lo que crees, sobre todo si lo guardas en bote hermético, en sitio seco, fresco y sin luz directa.

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¿La prueba del algodón? Frota una hoja entre los dedos. Si todavía suelta aroma, esa hoja tiene carrera por delante.

Del guiso al cajón: laurel antibichos.

El laurel seco no está muerto. Solo está esperando a que le des un segundo trabajo.

Tres empleos para tu laurel jubilado

  • Ambientador natural. Calentado suavemente o mezclado con canela y piel de cítricos, perfuma cualquier rincón sin necesidad de sprays comprados. Hay casas con su recipiente de hojas en la cocina, el salón o el armario, y huelen a gloria.
  • Guardia antiinsectos. Aquí está el problema que toda cocina conoce: bichos rondando la despensa. Unas hojas secas en cajones, alacenas o cerca de los alimentos guardados ayudan a mantenerlos a raya gracias a su olor intenso. No sustituye a un antiplagas serio, pero como refuerzo gratuito es imbatible.
  • Su trabajo de siempre. Mientras conserve buen aspecto y aroma, sigue rindiendo en guisos, caldos, sopas, adobos y conservas. Eso sí, la hoja se retira antes de servir: su textura no está hecha para comerse.

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El bonus místico

Por si fuera poco, el laurel arrastra siglos de fama como símbolo de protección, abundancia y buena suerte, y no es raro encontrar quien guarda hojas en tarros o bolsitas de tela por pura tradición familiar. Nosotros no prometemos prosperidad, pero por probar no cobran.

Antes de reutilizar, un vistazo: color verde amarronado, olor reconocible y textura seca. Si hay moho, manchas o humedad, a la basura sin drama.