"No quieren hacer bien su trabajo": una ucraniana carga contra nuestra sanidad y cuenta qué le hicieron
Yuliia Zadachenkova vive en Murcia, es ucraniana y ha contado en su canal de YouTube su experiencia con la sanidad española. No sale bien parada.

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Sus quejas son tres, y las tres tienen una explicación que casi nadie da a quien llega de fuera. También hay una que apunta a un derecho que le estaban negando.

Lo que dice
Lo primero que no entiende es el filtro. En su vídeo explica que aquí todo pasa por el médico de familia: "Cuando tienes algún problema de salud, debes pedir cita con ese doctor y luego te deriva a otro especialista".
Y lo ejemplifica con algo cotidiano: "Si necesito ver a mi ginecólogo, debo pasar primero por el médico de cabecera para contarle toda mi historia clínica y luego ya me manda al otro lado. Incluso intentan tratarlo ellos. No entiendo".
"Es curioso porque, sea cual sea el problema, el doctor te manda paracetamol o ibuprofeno. ¿Por qué tengo que tomar esas pastillas siempre?", se pregunta en el mismo vídeo.
Lo que hay detrás de esas dos cosas
El filtro no es desidia: es el diseño del sistema. España funciona con un modelo de puerta de entrada — el médico de familia decide qué se resuelve en el centro de salud y qué sube a especializada — que comparten Portugal, Reino Unido o los países nórdicos, y que en buena parte de Europa del Este no existe: allí se pide cita directamente con el especialista.
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Lo del paracetamol y el ibuprofeno tiene aún menos misterio. Son los dos analgésicos de primera línea para la mayoría de dolores y fiebres, y la contención en recetar otras cosas — antibióticos, sobre todo — es política sanitaria deliberada desde hace años en España, no pereza del médico que te atiende.
Traducción: que te manden a casa con paracetamol no significa que no te hayan mirado. Significa que, para lo que tienes, esa es la respuesta correcta. Otra cosa es que la consulta dure seis minutos, y ahí la queja es legítima.
La parte en la que tenía razón
El tercer episodio es distinto. Yuliia cuenta que tuvo que insistir mucho para conseguir la cobertura sanitaria: "Tengo todo el derecho a obtenerlo, está indicado en los documentos oficiales. Tuve varias citas, pero me dijeron que no podía. No estuve de acuerdo y fui al hospital y ya me lo hicieron". Su consejo: informarse bien, porque "hay personas que no quieren hacer bien su trabajo y simplemente te echarán".
Ahí conviene saber qué hacer, seas de donde seas:
- La tarjeta sanitaria se solicita en el centro de salud con el empadronamiento. Desde 2018 el derecho a la asistencia es universal, incluso sin situación administrativa regular.
- Si te dicen que no, pide que te lo denieguen por escrito. La mayoría de los "no puede ser" no sobreviven a esa frase.
- Hoja de reclamaciones: todos los centros de salud tienen una, y el Servicio de Atención al Paciente está obligado a responder.
- Segunda opinión médica: varias comunidades la reconocen como derecho para determinados diagnósticos.
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