Adelantaron un mes la pesada de calabazas gigantes en Mallorca por el calor, y aun así solo llegaron tres
En Muro llevan años criando monstruos naranjas de récord, pero este verano el gran rival no estaba en el huerto de al lado. Estaba en el termómetro.

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La masacre silenciosa del huerto
Las olas de calor que ha sufrido Mallorca este verano han castigado al campo en general, pero se han cebado especialmente con las calabazas gigantes de Muro, las divas que cada año compiten en la báscula municipal. El Ajuntament cede solares a los vecinos para cultivarlas, y este año, viendo venir el desastre, la pesada se adelantó un mes entero para que los ejemplares llegaran vivos al concurso.
Adelantar la báscula un mes y aun así presentar solo tres calabazas en condiciones: así de despiadado ha sido el verano mallorquín.
El podio de los supervivientes
- Oro: Joan Riutort, de Vinromà, con un ejemplar de 123,4 kilos — 700 euros de premio
- Plata: Miquel Riutort, con 77,2 kilos — 500 euros
- Bronce: Antònia March, con 51,8 kilos — 300 euros

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El fantasma de los 526 kilos
Los tres podrían haberse llevado 500 euros extra si hubieran batido el récord local. No hubo ni acercamiento: la marca de Miquel Cloquell, que en 2016 plantó en la báscula una criatura de 526 kilos, sigue mirando a todos desde arriba, intocable como un Everest naranja.
Del récord de 526 kilos a un ganador de 123,4: la distancia entre 2016 y 2026 se mide en grados centígrados.
Y ahora, el turno de las duras
La Fira de la Carabassa llegará en noviembre con el concurso de calabazas autóctonas, que por ahora aguantan mucho mejor el calor de la primavera y el verano. Mientras tanto, la pesada dominical se celebró con feria de oportunidades, juegos infantiles y un tiovivo a pedales. Porque en Muro, hasta en el año más cruel, la calabaza es una fiesta.
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