Localizar a tu hijo sin darle móvil: el reloj de 100 a 300 euros con el que los padres chinos eligen con quién habla
El dilema tiene ya nombre propio en cualquier grupo de padres de primaria: cómo saber dónde está el niño sin ponerle un móvil en la mano a los ocho años. En China hace tiempo que decidieron por dónde salir.

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La respuesta es un reloj. Los smartwatches infantiles se han convertido allí en el regalo estándar: uno de cada tres niños chinos de entre 5 y 12 años lleva uno en la muñeca.

Qué hace exactamente el aparato
- Ubicación por GPS, y los modelos más caros también localización en interiores.
- Llamadas y videollamadas, pero solo a los contactos que los padres aprueban.
- Mensajería con la agenda controlada desde el móvil de casa.
- Sin tienda de aplicaciones abierta: ahí está la diferencia gorda con un teléfono.
- Precio: entre 100 y 300 euros según modelo.
Traducción: es un teléfono al que le han quitado internet y le han puesto correa. El niño llama y es localizable; no navega, no instala y no entra en redes sociales.
El líder del mercado no es Apple
La marca dominante es Imoo — Xiaotiancai, "pequeño genio", en China —, que se ha quedado con el 48 % del mercado de relojes infantiles y crece más deprisa que la propia Apple. El motivo de ese éxito no está en el hardware, sino en lo que corre dentro.
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Imoo tiene su propia aplicación social: una mezcla de mensajería y red social donde los niños chatean, comparten fotos y comentan publicaciones. Con sistema de puntos por conectarse a diario y por sumar amigos, y con límites de "me gusta" ligados al nivel alcanzado.
Ojo a la trampa: el aparato que se compra para evitar las redes sociales acaba teniendo una red social dentro, con la misma mecánica de recompensas que engancha en las de adultos. Varios colegios chinos ya los han prohibido en clase.
Qué pinta esto en España
Aquí el debate va por otro lado, más centrado en retrasar la edad del primer móvil: los pactos entre familias para no dar teléfono antes de los 14 o 16 años se han extendido por colegios de toda España en los últimos cursos.
El reloj se ha colado como la vía intermedia para los años anteriores, y conviene mirarlo con la misma lupa que un móvil: qué datos de ubicación recoge, dónde se almacenan, quién puede verlos y si el fabricante monta o no una red social dentro del aparato.
Un padre chino resumía en el reportaje el motivo real de la compra: si el niño no llevara el reloj, tendría que estar vigilándolo constantemente. Esa frase explica el invento entero mejor que cualquier ficha técnica — y explica también por qué a estos padres se les llama allí "padres helicóptero".
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