Editorial

Barcelona · Actualidad local

Deja de tirar las cáscaras de plátano: con un ingrediente que ya tienes en la cocina se convierten en 48 horas en abono líquido para tus macetas

En el cubo de la basura de cualquier casa española hay cada semana un fertilizante en potencia: las cáscaras de plátano. Con un chorro de vinagre y dos días de paciencia se convierten en abono líquido listo para el riego, y sale por lo que cuesta la fruta que ya te ibas a comer.

La basura orgánica que tus macetas llevaban esperando.
Legion-Media

Contenido del artículo

No es magia de jardinería de Instagram. La cáscara concentra potasio, fósforo y magnesio — tres minerales que las plantas piden a gritos — y el vinagre acelera que salgan de ahí.

Por qué funciona

El potasio es lo que empuja la floración y el fruto; el fósforo, las raíces; el magnesio está en el corazón de la clorofila, o sea, de que las hojas se vean verdes y no amarillentas. El ácido acético del vinagre rompe antes la cáscara y libera esos nutrientes en menos tiempo, además de bajar el pH del sustrato.

Dos días de reposo, colar y diluir.

Ojo: el vinagre no alimenta a la planta. Lo que hace es descomponer la cáscara más deprisa y acidificar el suelo. Echado directo y sin diluir sobre la tierra, hace más daño que bien.

El paso a paso

  1. Trocea dos o tres cáscaras y mételas en un bote.
  2. Cúbrelas con un litro de agua y añade una cucharada de vinagre.
  3. Tapa y deja reposar 48 horas a temperatura ambiente.
  4. Cuela el líquido y tira los restos sólidos al compost.
  5. Diluye una parte del preparado en cinco de agua y riega con eso.

Te puede interesar: ¿Te sale pelusa blanca en la tierra de las macetas? El truco está en tu especiero

Se puede usar una vez por semana en las plantas que necesiten un empujón, y va especialmente bien en macetas, huertos urbanos y jardines pequeños, donde el sustrato se agota rápido.

Y sí, el atajo de enterrar la cáscara entera en la maceta también circula, pero funciona bastante peor: tarda semanas en descomponerse, atrae mosca de la fruta y, en un tiesto pequeño, puede enmohecer la tierra antes de soltar un solo nutriente. En líquido el efecto es cuestión de días y llega directo a la raíz.

A quién le gusta y a quién no

  • Lo agradecen: plantas de flor y de fruto, como tomateras, rosales o geranios.
  • Lo agradecen mucho: las acidófilas — hortensias, azaleas, camelias, arándanos —, que además prefieren el suelo con pH bajo.
  • Cuidado con: lavanda, romero y compañía mediterránea, que van mejor en suelos alcalinos.
  • Nunca: sin diluir, ni rociado sobre las hojas. La acidez las quema.

Traducción práctica: prepáralo en la cantidad que vayas a usar. Pasados unos días el preparado fermenta, huele a rayos y ya no aporta gran cosa.

Un apunte para quien tenga hortensias: en esa planta el pH ácido no solo nutre, también vira el color de las flores hacia el azul. Si las tuyas eran rosas y empiezan a cambiar de bando, ya sabes de dónde viene.

Anteriormente escribimos: ¿Te hinchas a naranjas en otoño? Hay un arbolito de maceta con 20 veces más vitamina C