El Metro de Madrid aumenta trenes en las líneas más céntricas durante Semana Santa. La estación de Sol cerrará el viernes por la tarde. Cambios pensados para quienes se mueven por el centro y asisten a procesiones. El dispositivo busca evitar aglomeraciones.
La Semana Santa trae consigo ajustes importantes en la movilidad del centro de Madrid. El Metro refuerza el servicio en las líneas 1, 2, 3 y 5, especialmente en los tramos horarios de mayor afluencia, para facilitar los desplazamientos de quienes acuden a las procesiones o simplemente cruzan la ciudad estos días. El incremento de trenes será especialmente notable en la línea 2, donde en algunos momentos circularán hasta un 125% más de trenes respecto a lo habitual.
El dispositivo especial se activará los días 1, 2 y 3 de abril a partir de las 17:00 y se mantendrá hasta el cierre del servicio. El objetivo es absorber el aumento de viajeros en las zonas más próximas a los recorridos de las comitivas, donde se espera mayor movimiento tanto de residentes como de visitantes.
El viernes 3 de abril, la estación de Sol cerrará sus accesos al público desde las 17:30 y hasta el final del servicio, una medida tomada a petición de la Policía Nacional para evitar grandes concentraciones en pleno centro. Los trenes seguirán parando en Sol solo para facilitar los transbordos entre líneas, pero no se podrá entrar ni salir a la calle desde la estación. Dependiendo de la afluencia, podrían producirse otros cierres puntuales en Sol o Gran Vía durante la Semana Santa.
Además del refuerzo de trenes, Metro de Madrid desplegará más personal en las estaciones clave y aumentará la presencia de seguridad, especialmente en puntos como Sol, Ópera, Callao, Gran Vía y Sevilla, donde se prevé mayor tránsito de viajeros. El objetivo es garantizar un flujo ordenado y seguro en los accesos y andenes.
El Metro de Madrid es mucho más que un medio de transporte: es el pulso diario de la ciudad y un termómetro de su actividad social y cultural. En fechas señaladas como Semana Santa, su capacidad de adaptación resulta clave para que la vida urbana siga su curso, incluso cuando el centro se transforma en escenario de celebraciones y encuentros multitudinarios. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.