El corte comenzó el 3 de agosto y afectó al sentido salida de la capital. Durante esos 21 días se demolió la losa de hormigón de la antigua rampa, se excavó hasta alcanzar la cota definitiva y se construyó la nueva estructura que permitirá dar continuidad al túnel de la M-30 y al de la A-5.
Una de las operaciones más visibles fue la instalación de 14 vigas de 30 metros de longitud y gran tonelaje. Las piezas cubren el espacio entre los estribos norte y sur y obligaron a ocupar todo el ancho de la calzada, razón por la que el Ayuntamiento concentró estos trabajos durante agosto, cuando disminuye el tráfico.
La reapertura devuelve ahora normalidad a este enlace, pero no significa que las obras hayan terminado. El nuevo túnel que soterrará la A-5 ya está excavado en ambos sentidos y durante septiembre está previsto culminar la obra civil e iniciar la urbanización del espacio que quedará libre en superficie.
El siguiente gran momento llegará a finales de noviembre o principios de diciembre. Entonces será necesario realizar otro corte para conectar definitivamente el nuevo túnel con el subterráneo de Calle 30 e integrar sistemas como ventilación, cámaras, salidas de emergencia y equipos de control.
La actuación forma parte del Paseo Verde del Suroeste, una transformación de más de 400 millones de euros que cubrirá la A-5 a lo largo de 3,2 kilómetros. El proyecto afecta a unos 100.000 metros cuadrados y busca unir mejor barrios de Latina con Campamento y Casa de Campo, eliminando buena parte de la barrera que la autovía supone desde hace décadas.
Más de 80.000 vehículos circulan a diario por este corredor. Cuando el nuevo túnel entre en servicio, el Ayuntamiento prevé reducir en torno a un 90% el tráfico que permanece en superficie y convertir el espacio liberado en un eje verde conectado con Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina.
Por ahora, el cambio que notan los conductores es mucho más inmediato: desaparece uno de los desvíos que había marcado agosto y vuelve a funcionar la salida habitual hacia la A-5. Bajo esa normalidad recuperada queda ya preparada una de las piezas que, antes de terminar el año, cambiará definitivamente la forma de entrar y salir de Madrid por el suroeste.