Las clases comenzarán antes de que llegue el paro: Infantil y Primaria volverán a las aulas el 7 de septiembre y ESO, Bachillerato y FP lo harán el día 8. Eso deja algo más de un mes de margen para negociar antes de que la huelga pueda alterar horarios, clases y la organización diaria de miles de familias.
Los convocantes han enviado esta semana una carta a la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, para pedir una negociación inmediata que evite llegar al 14 de octubre. El comité de huelga asegura que todavía existe margen para desactivar el conflicto, pero reclama cambios concretos y no únicamente nuevos encuentros.
Entre las principales exigencias están la reducción de la carga lectiva hasta 17 periodos semanales en Secundaria y FP y 22 en Primaria, una bajada de las ratios, más recursos para atención a la diversidad y medidas para reducir la temporalidad. También reclaman una subida salarial de 600 euros mensuales y mejoras en las condiciones de los centros.
La climatización y el estado de algunos edificios forman asimismo parte de la tabla reivindicativa. Los sindicatos piden un plan específico para afrontar los episodios de calor y frío y más inversión en infraestructuras, especialmente en centros antiguos o situados en zonas con fuerte crecimiento de alumnado.
La protesta tendrá antes una primera prueba en la calle. Los colectivos preparan una gran movilización para el 27 de septiembre, con la intención de elevar la presión sobre la Comunidad de Madrid antes del inicio formal de la huelga. La convocatoria recupera parte del espíritu de las movilizaciones educativas de la Marea Verde, aunque esta vez el objetivo declarado es mantener el paro de forma indefinida si no hay acuerdo.
La Consejería sostiene que escuchará las reivindicaciones, pero defiende el acuerdo sectorial firmado en 2025 y considera que ya existen compromisos en marcha para mejorar las condiciones del profesorado. Los convocantes, en cambio, creen que ese marco es insuficiente y reclaman medidas más amplias.
Para las familias, septiembre comenzará por tanto con normalidad en las aulas, pero con una fecha marcada en rojo unas semanas después. Si la negociación fracasa, el 14 de octubre puede cambiar la rutina de colegios e institutos y trasladar el conflicto educativo desde las mesas de negociación hasta cada barrio de Madrid.