Este año debuta la ‘calabaza de matanza’ entre los ejemplares de la huerta, junto a la entrada del invernadero Santiago Castroviejo.
La muestra «Calabazas» reúne unos 150 frutos que suman alrededor de 2.000 kilos y representan cerca de 30 cultivares. La organiza la Unidad de Jardín y Arbolado. Ana Vila, técnica de jardinería y responsable del huerto, coordina la iniciativa.
‘Big Max’ y la calabaza de cabello de ángel comparten espacio con la variedad clásica de Halloween. También está la calabaza del peregrino, cuya forma recuerda a una cantimplora o a una pera gigante. La exposición incorpora además la Luffa, conocida como esponja, y la Telfairia occidentalis, llamada calabaza costillada o acanalada.
Los colores van del rojo y el verde al amarillo, el negro, el gris, el blanco y el naranja. También cambian las formas: hay piezas redondas o alargadas, lisas, rugosas y con aspecto de botella.
La exposición distingue entre variedades comestibles y ornamentales. Las primeras se destinan al consumo humano y a la alimentación del ganado; en la cocina aparecen en cremas, guisos, potajes y guarniciones. La confitera de cidra, blanca con dibujos verdes y de forma esférica o algo alargada, aporta la pulpa con la que se prepara el cabello de ángel.
La visita está incluida en la entrada general al Real Jardín Botánico-CSIC, sin coste adicional. La muestra puede verse durante las próximas semanas, aunque la clausura dependerá de que los ejemplares se mantengan en condiciones adecuadas.
Las calabazas pertenecen a la familia de las cucurbitáceas. Las del género Cucurbita son originarias de América y las de Lagenaria, de África. Son plantas herbáceas rastreras. Sus frutos tienen una corteza gruesa y pulpa carnosa; también contienen numerosas semillas.