La Comunidad de Madrid ha declarado la trashumancia Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de patrimonio inmaterial. El reconocimiento destaca cómo los desplazamientos estacionales del ganado han marcado el paisaje, la arquitectura y la vida de los pueblos madrileños.
La búsqueda de mejores pastos y condiciones climáticas dio forma a una red de caminos que todavía atraviesa la región. Entre ellos figuran la Cañada Real Segoviana, la Leonesa Oriental y distintas vías de la Sierra de Guadarrama. Por estas rutas viajaban rebaños y pastores, pero también productos, conocimientos y costumbres que conectaban territorios.
Ese modo de vida dejó refugios, corrales y utensilios, además de una huella en las celebraciones locales. Las fiestas de las vaquillas de Pedrezuela, Colmenar Viejo y Navalafuente, las cencerradas de La Hiruela o la Pastorela de Braojos conservan parte de esa memoria.
La actividad trashumante continúa hoy principalmente en la Sierra Norte, la Cuenca del Guadarrama y la Cuenca Alta del Manzanares. La declaración regional se suma al reconocimiento de la UNESCO, que incorporó la trashumancia a su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2023.