El cambio se notó desde primera hora. Después de semanas de noches cálidas y tardes por encima de los 30 grados, una entrada de aire frío dejó las temperaturas entre ocho y diez grados por debajo de los valores habituales para finales de agosto.
La diferencia se trasladó rápidamente a la calle. Pasear por El Retiro, cruzar el centro a mediodía o sentarse en una terraza dejó de exigir buscar sombra constantemente, mientras las noches permitieron abrir las ventanas sin encontrarse con el aire caliente acumulado durante el día.
El dato de 21,4 grados no supone un récord absoluto en la larga serie del observatorio madrileño, que comenzó a finales del siglo XIX. Sí resulta extraordinario en tiempos recientes: hay que retroceder hasta 1998 para encontrar una jornada de agosto con una máxima igual o inferior.
La tregua, sin embargo, durará poco. Este viernes las temperaturas ya han comenzado a recuperarse y el sábado Madrid capital rondará los 30 grados, con cielo despejado y una mínima cercana a los 15 o 16.
El domingo el ascenso será todavía más evidente. Los termómetros pueden llegar a unos 32 grados en la capital y el ambiente volverá a ser plenamente veraniego, aunque todavía lejos de los episodios de calor más intensos registrados durante este verano.
El inicio de la próxima semana mantendrá esa tendencia ascendente. El anticiclón favorecerá jornadas secas, soleadas y cada vez más cálidas, con máximas que podrían superar nuevamente los 30 grados de forma generalizada.
El episodio deja así uno de esos contrastes que se recuerdan especialmente al final del verano: chaquetas ligeras y ventanas abiertas durante unas horas, seguidas casi inmediatamente por el regreso del sol y las tardes de más de 30 grados. Madrid ha tenido su pausa, pero agosto todavía no ha terminado.