El problema se ha intensificado con las diez fechas previstas entre finales de mayo y mediados de junio. La presión sobre el barrio ha crecido en los últimos años, especialmente tras la reducción de conciertos en el Santiago Bernabéu, que ha desplazado parte de la actividad al Metropolitano.
La Asociación Vecinal Las Musas-Las Rosas denuncia que cada evento supera los niveles de ruido permitidos y genera acumulación de basura y dificultades de movilidad. Según explican, la estructura del estadio, con grandes aberturas laterales, amplifica el sonido y empeora el impacto en las viviendas cercanas.
El conflicto ya ha llegado al Defensor del Pueblo. La entidad admitió a trámite la queja vecinal y ha solicitado información al Ayuntamiento de Madrid, después de años de reclamaciones sin una solución definitiva.
Los residentes también señalan que el barrio no está preparado para absorber la llegada masiva de asistentes. En días de concierto, los accesos se saturan, desaparecen las plazas de aparcamiento y la movilidad se complica tanto para vecinos como para trabajadores.
Además, recuerdan que el estadio no cuenta con una licencia permanente para conciertos, por lo que cada evento requiere autorizaciones extraordinarias. Estas permiten flexibilizar límites de ruido por interés cultural, una medida que los vecinos consideran insuficiente para proteger su descanso.
Cada concierto implica cortes de tráfico, más ruido y dificultades para moverse o aparcar en la zona. El conflicto sigue abierto y dependerá de las medidas que adopte el Ayuntamiento en las próximas semanas.