El Real Madrid disputó sus primeros partidos en el antiguo estadio de Chamartín, pero su crecimiento hizo que pronto se quedara pequeño. Para responder a la demanda, el 14 de diciembre de 1947 se inauguró el «Nuevo Chamartín» con un partido frente al Belenenses, marcando el inicio de una nueva etapa para el club. Años más tarde, el 4 de enero de 1955, el estadio adoptó el nombre de Santiago Bernabéu, en honor al histórico presidente, pese a que él mismo no era partidario de ese reconocimiento.
Durante las décadas siguientes, el estadio experimentó una profunda evolución. Se ampliaron las gradas, se incorporaron zonas VIP y un palco de honor, y se modernizaron las instalaciones con nuevo sistema de sonido, marcador, Sala de Trofeos, bares y restaurantes. También se añadieron elementos innovadores para la época, como calefacción en las gradas, ascensores panorámicos y escaleras mecánicas, además de nuevas oficinas para el club.
El 14 de noviembre de 2007, la UEFA le otorgó la categoría de «Estadio de Élite Cinco Estrellas», consolidándolo como uno de los grandes recintos del fútbol europeo.
Más allá de los partidos, el Bernabéu se ha convertido en una atracción abierta al público. A través de su visita guiada, los aficionados pueden recorrer zonas emblemáticas como el túnel de jugadores, el palco presidencial, la Sala de Trofeos, las salas de prensa o los vestuarios, viviendo el estadio desde dentro.
Desde 2019, el recinto ha vivido una transformación integral que ha redefinido su imagen y sus usos. Hoy, con la reconstrucción prácticamente finlizada, el estadio ya recibe a futbolistas y aficionados en su nueva versión, con una fachada renovada, techo retráctil y espacios modernizados que lo convierten en uno de los recintos más avanzados del mundo.