El otoño madrileño arranca con una de esas tradiciones que cambian el pulso de la ciudad: la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo vuelve a instalarse en el Paseo de Recoletos, abriendo paso a paseos entre casetas, hallazgos inesperados y ese olor a papel que solo se encuentra en los libros con historia.
Durante casi tres semanas, desde el 24 de septiembre hasta el 12 de octubre, el tramo entre Cibeles y la calle Almirante se convierte en un corredor cultural donde 34 librerías especializadas despliegan su mejor selección. Hay ejemplares desde un euro, pero también incunables, manuscritos originales, grabados y ediciones imposibles de encontrar en otro lugar.
El ambiente invita a perderse entre estanterías improvisadas, donde cada visitante puede toparse con una joya inesperada. El acceso es gratuito y el horario se adapta al ritmo de la ciudad: de domingo a jueves, de 11:00 a 20:30, y los viernes y sábados hasta las 21:00.
La inauguración oficial tendrá lugar el jueves 24 a las 21:00 en la Sala Valle Inclán del Círculo de Bellas Artes, con un pregón a cargo del escritor Luis Landero. Para asistir, eso sí, se necesita invitación.
Este regreso consolida la feria como uno de los eventos imprescindibles del calendario cultural madrileño, en un año en el que otras citas emblemáticas, como el adiós de Tapapiés, han dejado huecos en la agenda de los barrios.
El Paseo de Recoletos, más allá de su función como arteria urbana, se ha convertido en un escenario recurrente para grandes encuentros culturales. Su amplitud y su ubicación entre Cibeles y Colón lo hacen ideal para ferias y mercados que buscan conectar con el pulso de la ciudad. La Feria del Libro Viejo y Antiguo aprovecha ese carácter abierto y elegante, invitando tanto a coleccionistas como a curiosos a redescubrir Madrid a través de sus páginas más antiguas.