Uno de los casos más llamativos está en Valdebebas. Un chalet de cuatro habitaciones, seis camas, piscina y jardín se ofrece por 17.661 euros durante las tres noches del fin de semana de la carrera. Reservar esa misma vivienda entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre cuesta 3.341 euros: algo más de una quinta parte.
La diferencia es todavía más clara en un apartamento de Hortaleza preparado para siete personas. Tres noches del 4 al 7 de septiembre cuestan 718 euros, pero trasladar exactamente la misma estancia al fin de semana de la Fórmula 1 eleva la factura hasta los 4.077 euros.
La proximidad se ha convertido en uno de los grandes argumentos de venta. Los anuncios destacan distancias de pocos cientos de metros a Madring, la posibilidad de llegar andando a Ifema e incluso vistas directas hacia zonas del trazado como La Monumental. En portales inmobiliarios aparecen ya alquileres anunciados expresamente para la carrera por 17.000 o 20.000 euros.
La mayoría de las opciones disponibles no llega a esos extremos, aunque tampoco resulta barata. Una búsqueda realizada a finales de agosto deja pisos turísticos próximos al circuito entre unos 1.000 y 5.000 euros por tres noches. Los hoteles de Hortaleza que todavía tienen disponibilidad se mueven aproximadamente entre 1.000 y 2.500 euros para una habitación doble durante el mismo periodo.
Airbnb recuerda que son los propios anfitriones quienes fijan las tarifas y que ajustarlas cuando aumenta la demanda es habitual también en el sector hotelero. La plataforma advierte además de que los anuncios más caros son precisamente viviendas que todavía no se han reservado, por lo que no deben interpretarse como el precio medio real del mercado.
La fiebre ha alcanzado incluso a servicios más pequeños. En Valdebebas ya se anuncian plazas de garaje por 300, 350 o 400 euros para los días de la carrera, algunas situadas a apenas unos minutos andando del circuito. La necesidad de dormir y aparcar cerca de Madring está creando así una pequeña economía paralela alrededor del evento.
Para los vecinos, la transformación no se reduce al alojamiento. Septiembre traerá decenas de miles de aficionados, controles de movilidad y una actividad muy superior a la habitual alrededor de Valdebebas e Ifema, después de meses en los que las obras y las pruebas del circuito ya han cambiado parte de la rutina del entorno.
El fin de semana del 11 al 13 de septiembre dejará así dos carreras distintas en el noreste de Madrid. Una estará sobre el asfalto de Madring; la otra ya se disputa en las pantallas de quienes buscan dónde dormir, donde encontrar una vivienda todavía libre puede acabar costando varias veces más que hacerlo una semana antes.