El cambio comenzó en 1994 con los primeros MAN NL202 de piso bajo adquiridos por la Empresa Municipal de Transportes. Aquellos 25 autobuses, numerados del 7001 al 7025, estrenaron indicadores electrónicos de puntos, conocidos entre los trabajadores y aficionados como paneles de «lentejuelas».
Al principio no hubo demasiadas complicaciones porque los nuevos vehículos circulaban principalmente por líneas convencionales. En 1998, sin embargo, este tipo de indicador ya era mayoritario y empezó a utilizarse también en servicios que tenían ramales, como las líneas 2, 10, 47, 54, 58, 84, 110 o 129.
Con las antiguas tablillas bastaba una barra sobre el número para distinguir la variante. Los nuevos teleindicadores no reproducían aquella señal con suficiente claridad. Durante un tiempo se probaron otras soluciones: llegaron a circular, por ejemplo, dos servicios identificados como 129 desde Plaza de Castilla, uno hacia Manoteras y otro hacia Virgen del Cortijo.
La EMT terminó optando a comienzos de los años 2000 por una fórmula mucho más fácil de leer: colocar un 2 delante del número asociado al ramal. Así, la variante de la línea 2 pasó a identificarse como 202 y la de la 129 se convirtió en 229.
Aquella numeración tampoco quedó congelada. La 202, por ejemplo, terminó desapareciendo en octubre de 2012, cuando la EMT fusionó su recorrido con la línea 2 porque ambas compartían alrededor del 90% del trayecto. La actual línea 2 mantiene desde entonces el paso por el entorno del hospital Gregorio Marañón.
Y hay una precisión importante: ver hoy un autobús con un número superior a 200 no significa necesariamente que proceda de uno de aquellos antiguos ramales. La actual línea 200, que conecta Avenida de América con el aeropuerto, nació en 2004 a partir de la reorganización del servicio que hasta entonces prestaba la línea 89. La 203 Exprés Aeropuerto comenzó en 2010 con otra función distinta.
Mientras cambiaban los números, también desaparecían las tecnologías que habían provocado aquella reorganización. Las últimas tablillas se utilizaron hasta octubre de 2005; los primeros paneles LED habían empezado a llegar un año antes y las «lentejuelas» sobrevivieron hasta 2019. Los indicadores actuales son LED, pero parte de aquella etapa de transición continúa siendo reconocible en la numeración de la red madrileña.