Cuando el Museo de Cera cierra sus puertas al público, sus pasillos cambian por completo. Entre sombras, decorados hiperrealistas y personajes que aparecen donde menos se espera, Hellbound Experience transforma el edificio en un recorrido inmersivo pensado para quienes disfrutan de las emociones fuertes.
El recorrido, de unos quince minutos, combina interpretación en vivo, efectos especiales y una puesta en escena que juega constantemente con la tensión y la sorpresa. La experiencia está diseñada para un número limitado de participantes en cada pase, lo que intensifica la sensación de avanzar por un espacio del que resulta difícil anticipar el siguiente paso.