En la Alemania del siglo XIX, las familias protestantes tenían la costumbre de colgar cuadros en las paredes y marcar rayas de tiza en las puertas para que los niños las borraran de una en una y contaran los días que faltaban para Navidad. Hoy esta tradición se renovará en el taller, donde cada niño creará su propio calendario a partir de materiales naturales y duraderos como la madera, el fieltro o la lana. Los niños contarán con la ayuda de los maestros del taller, que también les contarán historias sobre el origen y el significado de esta bonita costumbre.