El establecimiento Simón, ubicado en Carrer de València, 392, ha reducido su horario tras no poder cubrir todos los turnos. Un cartel en el local informa de que solo abrirá por las mañanas, una medida adoptada tras semanas intentando encontrar trabajadores con experiencia en el sector. El problema va más allá de este caso concreto. El oficio de charcutero exige conocimientos técnicos y práctica, lo que dificulta la contratación. A pesar de que el desempleo se mantiene en niveles bajos, muchos negocios no logran cubrir vacantes, especialmente en puestos especializados y con salarios ajustados.
Para el barrio, el impacto es directo: menos servicios disponibles en horarios clave y cambios en los hábitos de compra. También afecta a la experiencia de quienes visitan la zona, donde el comercio tradicional forma parte del atractivo urbano.
Este caso refleja una tensión creciente en el mercado laboral local. La falta de relevo en ciertos oficios y las condiciones del sector están obligando a negocios históricos a adaptarse, con menos horas de apertura o menor capacidad de atención. Si la situación se mantiene, podrían repetirse recortes similares en otros comercios. El reto pasa por encontrar fórmulas que hagan más atractivo el empleo en el sector y permitan sostener la actividad de proximidad en la ciudad.