El establecimiento combina venta y reparación, dos pilares que hoy conviven con dificultad en la ciudad. Al frente está Míriam Teruel, que lleva décadas atendiendo a clientes habituales y a quienes descubren el local por casualidad. En el taller, Rubén Rojas continúa el oficio artesanal, devolviendo vida a calzado que en otros lugares ya se descartaría.
Uno de los momentos clave recientes llegó en 2018, cuando apareció el letrero original oculto durante años. Tras su restauración, volvió a colocarse en la fachada, recuperando una parte esencial de la identidad del negocio y del entorno.
La tienda de las Alpargatas ha sabido adaptarse sin perder su esencia. Mantiene productos clásicos y un trato cercano que contrasta con la lógica de las grandes cadenas, cada vez más presentes en calles como València.
Su historia refleja un cambio más amplio en Barcelona. Los comercios de toda la vida sobreviven en equilibrio, entre la presión del mercado y el valor de lo auténtico.
A pocos metros de las rutas más transitadas del Eixample, este local demuestra que aún hay espacio para otra forma de comercio. Una que no solo vende, sino que también repara, conversa y conserva la memoria cotidiana de la ciudad.