Actualización 16 marzo 21:20: el plan alternativo ya ha arrancado con autobuses directos entre Sant Vicenç de Calders y El Prat de Llobregat, refuerzo de líneas interurbanas y primeras críticas de usuarios por los transbordos. Lee aquí la nueva cobertura.
El inicio de las obras en los túneles del Garraf añade más presión a la red de Rodalies. Miles de viajeros entre Barcelona y Tarragona verán alterados sus trayectos. Renfe activa refuerzos y servicios alternativos. El colapso amenaza la rutina diaria.
Mañana lunes 16 marzo arrancan las obras en túneles Garraf-Sitges que colapsarán la R2 Sur tres meses con vía única, afectando 80.000 viajeros diarios entre Barcelona y Tarragona. Frecuencias: 8 trenes/h Barcelona-El Prat, 6 Castelldefels, 4 Garraf, 2 Sant Vicenç (doble capacidad); 14.400 plazas bus extra (Barcelona-Torredembarra-Altafulla directo, e15/e16 reforzados). Rodalies gratis se prorroga más allá 15 marzo por crisis continua (200 limitaciones velocidad vigentes), confirma consellera Sílvia Paneque.
La movilidad cotidiana entre Barcelona y Tarragona encara desde este lunes una nueva complicación. Las obras en los túneles del Garraf, previstas para al menos tres meses, obligan a miles de usuarios de Rodalies a replantear sus desplazamientos diarios. El tramo afectado, uno de los más utilizados de la R2 Sur, transporta alrededor de 80.000 pasajeros cada día y funcionará ahora con vía única entre Sitges y Garraf, lo que reduce a la mitad la frecuencia habitual de trenes.
La situación llega en un momento en el que la red ya arrastraba problemas recurrentes: incidencias frecuentes, restricciones de velocidad y líneas como la R3 todavía sin servicio. A ello se suma que algunos recorridos dependen de autobuses lanzadera y que el cierre del túnel de Rubí ha tensionado también el transporte de mercancías. Para amortiguar el impacto, Renfe ha reforzado la presencia de personal informativo en estaciones clave y ha ampliado los servicios alternativos.
Mientras duren las obras, circularán ocho trenes por hora y sentido entre Barcelona y El Prat de Llobregat; seis hasta Castelldefels; cuatro hasta Garraf; y solo dos trenes dobles continuarán hasta Sant Vicenç de Calders. Una reducción notable respecto al servicio habitual que anticipa andenes más llenos y trayectos menos fluidos.
Para los viajeros de los trenes regionales, se ha habilitado un servicio especial de autobuses entre Sant Vicenç y El Prat, y se han reforzado varias líneas de carretera que conectan Barcelona y Vilanova i la Geltrú con otras localidades afectadas, sumando 14.400 plazas adicionales. Además, se estrena un nuevo bus directo entre Barcelona, Altafulla y Torredembarra en horas punta.
Las críticas de los colectivos de usuarios no se han hecho esperar. Denuncian que los planes alternativos no tienen en cuenta los tiempos reales de transbordo y que la saturación en puntos como El Prat de Llobregat o Bellvitge puede provocar aún más retrasos. La semana pasada, el corte del túnel de Rubí ya generó un colapso en el transporte de mercancías, y este fin de semana, el temporal de viento obligó a suspender la circulación en la R11 y la RG1 entre Girona y Figueres tras la caída de árboles y vallas sobre las vías.
Mientras tanto, Barcelona reactiva desde hoy la Zona de Bajas Emisiones tras el decreto firmado por el alcalde Jaume Collboni, coincidiendo con la vuelta al régimen ordinario tras la suspensión temporal de las restricciones a los vehículos más contaminantes. Todo ello en un contexto de gratuidad ampliada en Rodalies hasta finales de marzo, una medida que busca compensar las molestias pero que no resuelve el malestar creciente entre los usuarios.
Rodalies se ha convertido en un termómetro de la movilidad metropolitana y de la paciencia de los viajeros. La red, gestionada por Renfe y Adif, conecta Barcelona con decenas de municipios y es esencial para el día a día de estudiantes, trabajadores y familias. Las obras de mejora y los incidentes recurrentes ponen a prueba la resiliencia de un sistema que, pese a las inversiones, sigue arrastrando déficits históricos en infraestructuras y frecuencias. La experiencia de estos meses será clave para valorar el futuro del transporte público en el área metropolitana.