El proceso afecta directamente a quienes este año realizan la Selectivitat y marcará el acceso a plazas en las siete universidades públicas catalanas y en la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya. La gestión será completamente online a través del Canal Universitats y permitirá seleccionar hasta ocho grados diferentes por orden de preferencia.
El calendario será especialmente intenso durante junio. Los estudiantes podrán modificar opciones hasta el día 26, incluso después de conocer las notas de las PAU, previstas para el 23 de junio. Esa flexibilidad resulta clave en un contexto donde muchas décimas pueden cambiar completamente las posibilidades de acceder a determinadas carreras o campus.
Además de escoger grados, algunos aspirantes tendrán que presentar documentación adicional o inscribirse en pruebas específicas para estudios concretos, especialmente en Educación Infantil y Primaria. El sistema combina así notas de acceso, requisitos propios y distintas rondas de asignación que se extenderán durante todo el verano.
La primera adjudicación de plazas se publicará el 10 de julio y dará inicio a una cadena de matrículas y reasignaciones que continuará hasta octubre para cubrir vacantes. En muchas familias, estas semanas ya forman parte de la rutina anual de nervios, cálculos de notas y decisiones sobre dónde vivir, estudiar o incluso cambiar de ciudad.
La presión por conseguir plaza en determinadas carreras sigue siendo especialmente alta en áreas como Medicina, Psicología, Ingeniería o grados vinculados a nuevas tecnologías y salud. Por eso, muchos estudiantes revisan constantemente notas de corte, disponibilidad de plazas y posibles alternativas antes de cerrar definitivamente sus preferencias.
La preinscripción universitaria se ha convertido además en uno de los momentos que más transforma el ambiente de institutos, academias y hogares en Cataluña al comienzo del verano. Conversaciones sobre campus, alquileres, transporte o primeras mudanzas empiezan a mezclarse con los exámenes finales y el final de etapa para miles de jóvenes.
Barcelona y otras ciudades universitarias catalanas vuelven así a prepararse para uno de los grandes movimientos estudiantiles del año. Cada nueva convocatoria no solo organiza plazas académicas: también redefine barrios, residencias, movilidad y la vida cotidiana de una generación que empieza a decidir dónde construirá su próxima etapa.