La convocatoria llega en un momento clave para la movilidad de la ciudad. El metro absorbe millones de desplazamientos cada semana, conecta barrios, estaciones de intercambio, zonas turísticas y áreas de trabajo, y necesita más personal para responder a picos de demanda, incidencias y ampliaciones de servicio.
La oferta incluye 200 plazas ya previstas para conductores y otras 200 para agentes de atención al cliente con funciones multitarea. Estos perfiles combinan la conducción de trenes con la atención en estaciones, la gestión de incidencias y el apoyo directo a los usuarios, una fórmula que permite mover recursos según las necesidades de cada momento.
El plazo de inscripción está abierto hasta el 8 de julio. Las solicitudes deben presentarse de forma online, junto con la documentación requerida, y los aspirantes tendrán que seguir las actualizaciones del proceso a través de la web de TMB, donde se irán publicando fases, avisos y resultados.
Los requisitos son más exigentes que en convocatorias anteriores. Para participar hay que ser mayor de 18 años, tener nacionalidad de un país de la Unión Europea, dominar catalán y castellano, y contar con estudios de Grado Superior o titulación universitaria. La compañía busca perfiles con capacidad técnica, trato con el público y adaptación a turnos.
El proceso de selección incluirá pruebas psicotécnicas, test de personalidad, entrevistas y una formación específica. Quienes superen las primeras fases deberán aprobar también un examen final vinculado a normativa ferroviaria, seguridad y procedimientos internos del metro.
El atractivo de la convocatoria no está solo en el volumen de plazas. El salario base ronda los 33.900 euros brutos anuales, pero los complementos por multifunción, productividad, festivos y otros conceptos pueden elevar la retribución por encima de los 42.000 euros anuales, según las condiciones del puesto y la jornada.
La entrada de nuevos trabajadores puede tener un impacto visible para los usuarios. Más personal permite reforzar estaciones, mejorar la respuesta ante incidencias, cubrir turnos con mayor estabilidad y reducir la presión sobre una plantilla que trabaja en uno de los servicios públicos más utilizados de Barcelona.
La ampliación de plantilla también llega en un contexto de obras, cortes y cambios en la red durante el verano. En una ciudad donde cualquier incidencia en el metro se nota de inmediato en la calle, contar con más conductores y agentes puede marcar la diferencia entre una alteración puntual y una mañana entera de retrasos.
El metro no es solo una infraestructura subterránea: es una parte central de la vida diaria en Barcelona. La convocatoria de TMB habla de empleo, pero también de algo más cotidiano para millones de personas: que el tren llegue, que haya alguien en la estación cuando surge un problema y que moverse por la ciudad siga siendo posible incluso en los días más complicados.