Las precipitaciones se concentrarán entre la madrugada y la mañana, con momentos de cierta intensidad. Tras la lluvia, el cielo empezará a abrirse, aunque el viento seguirá presente y el mar estará agitado. En la costa, incluidas playas urbanas como la Barceloneta, el oleaje puede dificultar paseos y actividades junto al mar.
Las temperaturas bajarán, sobre todo a primera hora, dejando un ambiente más fresco de lo habitual. Aun así, el cambio llegará rápido: desde el viernes, el tiempo se estabiliza y desaparece el riesgo de lluvia.
El fin de semana traerá sol y una subida clara de temperaturas. Espacios como el Parc de la Ciutadella o las terrazas del centro volverán a llenarse, con condiciones mucho más favorables para moverse por la ciudad.
El contraste será evidente en pocos días: de un inicio gris e inestable a un ambiente plenamente primaveral, que permitirá recuperar planes al aire libre sin depender del paraguas.