El desarrollo del sector Gallina Blanca sigue sin arrancar en Sant Joan Despí. El proyecto, valorado en 150 millones, promete viviendas, oficinas y empleo. Los retrasos y obstáculos legales mantienen en vilo a vecinos y empresas. La fecha clave ahora es 2028.
El futuro del sector Gallina Blanca en Sant Joan Despí sigue en el aire, pese a las expectativas que genera entre quienes ven en este desarrollo una oportunidad para revitalizar la zona y conectar barrios históricamente aislados. El proyecto, que aspira a transformar los antiguos terrenos industriales en un nuevo polo de viviendas, oficinas y actividad económica, acumula años de retrasos y mantiene en vilo a vecinos y empresas.
En 2020, el ayuntamiento inició los trámites para recalificar el suelo, con la previsión de que las obras estuvieran listas en cuatro años. Sin embargo, la realidad ha sido muy distinta. Aunque en 2023 se aprobó la modificación del Plan General Metropolitano y a finales de ese año se dio luz verde inicial a los proyectos de reparcelación y urbanización, el proceso avanza con lentitud. Solo cuando ambos reciban el visto bueno definitivo podrá solicitarse la licencia de obra para materializar los planes de Agrolimen, valorados en 150 millones de euros.
El plan contempla la construcción de 413 viviendas —184 de protección oficial—, dos edificios de oficinas, una zona comercial y un hotel en los 45.000 metros cuadrados que ocupó la histórica fábrica de Agrolimen. Además, se prevé la creación de un gran parque de negocios que podría generar hasta mil empleos y cambiar la imagen del polígono de la Fontsanta.
Los retrasos no son casuales. El proyecto se topó primero con el rechazo de la Generalitat por cuestiones técnicas y, después, con un conflicto judicial con la petrolera Meroil, propietaria de una pequeña parcela que se resistió a la expropiación. Tras años de negociaciones y ajustes, el plan logró desbloquearse, aunque muy lejos de los plazos iniciales. Esta demora afecta especialmente al traslado de las oficinas centrales de Agrolimen, que esperaba regresar a su sede histórica en 2025, pero ahora apunta a 2028 como nueva fecha de mudanza.
Entre las actuaciones previstas destaca la construcción de un paso subterráneo bajo las vías del tren, que permitirá unir el paseo de Canalies con la avenida de Barcelona y facilitará el acceso a la estación de Rodalies desde ambos lados. La nueva plaza central, con la sede de Agrolimen como protagonista, aspira a romper el aislamiento del polígono y a dejar atrás el modelo industrial monofuncional que ha marcado la zona durante décadas.
El diseño urbanístico también prevé integrar las líneas de Renfe, tranvía, autobús y la futura llegada de la L3 del metro de Barcelona, reforzando la conectividad y la movilidad en el municipio.
La llegada del ferrocarril a la Fontsanta en 1891 marcó el inicio de la actividad industrial en la zona, atrayendo empresas como Gallina Blanca, que se instaló en 1955. Sin embargo, con el tiempo, las vías del tren se convirtieron en una barrera física que condicionó el crecimiento urbano y relegó estos terrenos a un uso industrial y desconectado del centro. Los barrios surgidos después tampoco lograron superar este aislamiento, manteniendo la manzana Gallina Blanca como un espacio residual.
Pese a todo, la ubicación conserva su atractivo original, ahora reforzado por el crecimiento de Sant Joan Despí y el dinamismo del área metropolitana, lo que explica el interés por desbloquear definitivamente el proyecto.
La historia de Agrolimen y su fábrica Gallina Blanca está ligada al desarrollo industrial de Sant Joan Despí y al crecimiento de la Fontsanta. Durante décadas, la planta fue un motor económico y un referente para el municipio, impulsando la llegada de nuevas empresas y la consolidación de barrios a su alrededor. El cierre de la fábrica y la posterior espera para su transformación han mantenido viva la expectativa de recuperar este espacio como eje de actividad y conexión urbana, en un momento en que la integración de infraestructuras y la creación de nuevos usos se perciben como claves para el futuro de la ciudad.