El grueso del festival se vivirá entre el jueves 4 y el sábado 6 de junio, pero la semana arranca antes. El miércoles 3 habrá una jornada inaugural en el Parc del Fòrum con acceso gratuito, aunque será imprescindible reservar plaza a través de AccessTicket. La reserva exige un depósito de 15 euros, que se devuelve si finalmente se accede al recinto.
La programación por días deja tres noches muy distintas. El jueves tendrá como grandes reclamos a Doja Cat, Massive Attack y Bad Gyal; el viernes concentrará a The Cure, Addison Rae y Skrillex; y el sábado mirará hacia The xx, Gorillaz y My Bloody Valentine, junto a nombres como Peggy Gou, Little Simz, Big Thief, Depresión Sonora o rusowsky.
El domingo 7, el festival cerrará con Primavera Bits, una jornada más electrónica que prolongará la vida del Fòrum con artistas como Carl Cox. Para quienes no tengan abono completo, el festival ofrece entradas específicas para algunos formatos paralelos, aunque la disponibilidad puede cambiar rápido.
La música no se quedará solo en el Parc del Fòrum. Primavera a la Ciutat volverá a repartir conciertos por salas como Apolo, Razzmatazz, Paral·lel 62, LAUT, La Nau o Enfants, con acceso mediante reserva previa en la app AccessTicket. También habrá conciertos gratuitos en el CCCB, dentro de Primavera Pro, hasta completar aforo y sin necesidad de reserva.
Para llegar al Fòrum, la opción más práctica seguirá siendo el transporte público. La estación El Maresme | Fòrum de la L4, el TRAM y varias líneas de bus conectan con el recinto, aunque en las salidas nocturnas habrá que contar con aglomeraciones, esperas y trayectos más lentos de lo habitual.
La edición de 2026 llega con una mezcla muy propia del Primavera: grandes nombres capaces de llenar titulares, artistas de culto, escena local y propuestas que muchos descubrirán casi por accidente entre escenario y escenario. Ahí está parte de su fuerza: no funciona solo como una sucesión de conciertos, sino como una semana en la que Barcelona cambia de ritmo, llena hoteles, salas, bares y transporte, y convierte la música en una forma de ocupar la ciudad.