La primera cita será en los jardines del castillo de Montesquiu, con Pehuenche & Edna Bravo, coincidiendo con el Día Europeo de los Parques. Después, el calendario se irá desplegando por distintos puntos del territorio, con conciertos en iglesias, plazas, castillos, miradores y espacios verdes que normalmente no funcionan como salas de música.
El cartel combina nombres conocidos de la escena catalana con proyectos más pequeños. Entre los conciertos más esperados están Pol Batlle en El Brull el 6 de junio, Sara Roy en Castellar del Vallès el 18 de julio, Alidé Sans en Sant Jeroni de la Murtra el 3 de octubre y Ramon Mirabet en la plaza del Castell de Castellet i la Gornal el 17 de octubre.
La programación no se queda en el formato de concierto convencional. El ciclo incorpora recitales poéticos con música y propuestas pensadas para dialogar con el entorno. La voz, de hecho, funciona como hilo conductor de buena parte del programa: desde la canción de autor hasta formaciones corales como Cor Aglepta, que actuará el 21 de noviembre en el mirador de la presa de Sau.
La entrada a los conciertos es gratuita, pero no basta con presentarse allí. La inscripción previa es obligatoria y se gestiona online, algo importante en escenarios pequeños o espacios naturales donde el aforo no puede crecer sin límite. En varias fechas, además, la organización suele vincular la música con visitas, paseos o actividades para conocer mejor el parque donde se celebra cada actuación.
Para muchos vecinos de Barcelona, el ciclo funciona como una excusa para salir de la ciudad sin organizar una escapada complicada. Un concierto al mediodía en un castillo, una tarde de música en una plaza o una actuación junto a un mirador cambian bastante el plan habitual de fin de semana.
Parcs en concert tiene algo que no siempre se encuentra en los grandes festivales: escala humana. No hay macroescenarios ni carreras entre escenarios, sino artistas tocando en lugares donde el paisaje forma parte del concierto. Y quizá ahí esté su mejor reclamo: escuchar música sin ruido de ciudad, con el parque alrededor y la sensación de haber descubierto un rincón al que apetece volver.