El impacto se nota especialmente en los establecimientos con terraza situados alrededor de la plaza y la avenida Diagonal. Negocios como Wapa o Carlu han visto cómo parte de la actividad que antes se concentraba en el exterior se desplaza hacia el interior o directamente desaparece cuando las molestias de las obras son mayores.
Los desayunos son uno de los momentos más sensibles. En una zona con numerosas oficinas y trabajadores de paso, buena parte de la clientela busca rapidez. Los rodeos peatonales y las obras hacen que algunos prefieran cambiar de recorrido o elegir otro establecimiento antes que atravesar el entorno afectado.
Es Bien, una cafetería de especialidad situada frente al centro comercial Glòries, ha tenido que consolidar su actividad mientras buena parte del entorno estaba en transformación. Su ubicación depende especialmente de los trabajadores y peatones que cruzan diariamente este eje entre la Diagonal, el centro comercial y el Poblenou.
Una situación parecida perciben establecimientos de restauración de las calles próximas, como Umaimon Tonkotsu Ramen. La pérdida de comodidad para moverse por el entorno y la presencia constante de trabajos condicionan una zona que normalmente se beneficia de una elevada circulación de vecinos, empleados y visitantes.
Las molestias no afectan a todos los negocios de la misma manera. Espacios que funcionan como destino en sí mismos, como el Mirador Torre Glòries, dependen menos del tránsito espontáneo: quienes compran una entrada acuden expresamente para visitar el edificio. Para bares y cafeterías de paso, en cambio, perder parte del flujo peatonal puede tener un efecto mucho más inmediato.
La situación coincide con una nueva fase de las obras de Gran Via y del tranvía. Este lunes, 14 de septiembre, la línea T4 ha recuperado su recorrido completo entre Verdaguer y Sant Adrià de Besòs, después de los cortes del verano. Las líneas T5 y T6 siguen, sin embargo, afectadas entre Glòries y Sant Martí de Provençals mientras continúan los trabajos.
Las actuaciones buscan eliminar el antiguo tramo de vía única, aumentar la capacidad del tranvía y completar la urbanización de la Gran Via entre Badajoz y Bilbao. Las obras continuarán por fases hasta la primavera de 2027, por lo que el entorno todavía tendrá que convivir durante meses con maquinaria y cambios de movilidad.
Glòries afronta además otras actuaciones vinculadas a su transformación como intercambiador. Entre ellas está el nuevo vestíbulo de la L1 que conectará directamente la estación de metro con la planta baja del Disseny Hub Barcelona, con unos 380 metros cuadrados y concebido como el primer acceso directo desde el metro al interior de un equipamiento público de la ciudad.
Para los negocios del entorno, el reto está en atravesar esa transición. La transformación promete más espacio público y mejores conexiones cuando termine, pero durante las obras son los establecimientos que dependen del paso diario de clientes los que sienten de manera más inmediata el coste de los desvíos, el ruido y un paisaje urbano todavía en construcción.