Entregaron el chalé el sábado para el derribo y en horas ya tenía okupas dentro
En Argoños, Cantabria, hay okupas con un radar finísimo: una familia entregó su chalé un sábado para que lo derribaran — con acuerdo firmado y casa de sustitución esperando — y esa misma noche ya había gente dentro.

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El municipio es el símbolo del drama de los derribos en Cantabria: más de 254 familias llevan casi tres décadas pendientes de sentencias que ordenan tirar sus casas, construidas en su día con licencias que la Justicia tumbó después. Este miércoles, por primera vez, las excavadoras empezaron a cumplirlas en la urbanización Las Llamas II.
La okupación exprés
De los dos chalés que cayeron el miércoles, uno fue okupado pocas horas después de que sus dueños lo entregaran el sábado. En el Ayuntamiento se dieron cuenta a tiempo y avisaron a la Guardia Civil; cuando llegaron los agentes, los intrusos salieron por la puerta de atrás. Con el chalé de al lado no se arriesgaron: los operarios municipales arrancaron puertas y ventanas para que no hubiera segunda función.

El detalle que lo dice todo: la medida anti-okupación más eficaz que encontró un ayuntamiento español fue dejar la casa sin puertas.
Ocho chalés que no se pueden tirar
Las Llamas II tiene once viviendas con sentencia y acuerdo cerrado: ocho propietarios cobraron una compensación por el valor de su casa y tres esperan un chalé nuevo en el propio Argoños. En teoría, todo listo para la piqueta. En la práctica, solo han caído dos, un tercero caerá en semanas — y los otros ocho están bloqueados porque dentro viven familias okupas.
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Los desalojos que ha intentado la empresa pública Gesvicán han fracasado: como las familias que entran van rotando, los juzgados consideran que «no tienen vocación de permanencia», el requisito que exige la ley para la expulsión inmediata. Gesvicán, encima, ha cargado con las costas judiciales. Y mientras las autoridades contaban todo esto ante la prensa, a pie de excavadora, las ocho familias okupas escuchaban desde dentro de las casas.
«Ningún juzgado, ni de Cantabria ni de España, con las leyes que ahora mismo tenemos en vigor, es capaz de hacer cumplir esta sentencia judicial», lamentó el consejero de Fomento, Roberto Media, junto al alcalde Juan José Barruetabeña.
Qué pasa con los otros 244 afectados
El plan urbanístico que aspiraba a salvar 134 chalés del municipio fue anulado en junio por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, así que el Gobierno regional se ha comprometido a firmar acuerdos con los 244 afectados restantes antes de que acabe la legislatura: compensación económica inmediata o vivienda de sustitución. Esta misma semana se publica el concurso para comprar los terrenos donde se construirán esas casas nuevas.
Hasta ahora, el único derribo que había visto Argoños fue hace nueve años: una promoción a medio construir que era propiedad de un banco. Sin vecinos, sin okupas y sin nadie que la llorara.
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