El festival no se limita a servir carne a la parrilla. Durante tres días, el público podrá ver cómo se trabaja el fuego en directo, descubrir técnicas de cocción ancestrales, probar cortes poco habituales y acercarse a formas de cocinar que van mucho más allá de la barbacoa clásica.
La edición de este año contará con más de 30 parrilleros llegados de distintos países. Entre los nombres del cartel aparecen Mikel Viñaspre, de Sagardi; Hideki Matsuhisa, de Ikoya Izakaya; Joan Bagur, de Oaxaca Cuina Mexicana; Javier Brichetto, de Piantao; Germán Sitz, de La Carnicería; o Murat Deniz Temel, de Alaf Restaurant, entre otros.
Buenos Aires tendrá un papel especial como ciudad invitada, una elección que encaja con el peso cultural del asado argentino y con la forma en que el festival quiere mezclar tradición, producto y espectáculo. La presencia de cocineros latinoamericanos refuerza esa conexión entre fuego, territorio y memoria gastronómica.
Además de los puestos de comida, Meat & Fire incluirá showcookings y masterclasses dentro de la entrada. Es uno de los puntos más atractivos para quienes no quieren solo comer, sino entender cómo se elige un corte, cómo se controla una brasa o cómo cambia el sabor según la madera, el humo o el tiempo de cocción.
El horario también invita a vivirlo como un plan largo de verano. El festival abrirá de 12:00 a 23:00, con el puerto como escenario y una mezcla de gastronomía, música y ambiente al aire libre que puede atraer tanto a foodies como a grupos de amigos que buscan un plan distinto en Barcelona.
La ubicación en el Moll de la Fusta no es casual. El Port Vell se está consolidando como uno de los espacios más activos de la agenda cultural y gastronómica de la ciudad, con eventos que aprovechan el frente marítimo para atraer público local y visitantes.
Meat & Fire suma una experiencia que conecta cocina, espectáculo y espacio urbano. No es solo una feria para carnívoros: es una forma de ver cómo el fuego, uno de los gestos más antiguos de la cocina, sigue reinventándose en una ciudad que cada vez usa más el puerto como escenario de grandes planes.