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Madrid instala sensores con IA para seguir aves y murciélagos las 24 horas

Madrid ha empezado a escuchar de otra manera lo que ocurre en sus parques. Una red de 15 sensores acústicos con inteligencia artificial permite identificar en tiempo real las aves y murciélagos que pasan por Madrid Río y el parque forestal de Valdebebas-Felipe VI, ofreciendo una fotografía continua de la biodiversidad urbana.

Sensores en un parque para vigilar los aves y murciélagos

Por · Barcelona ·
Sensores en un parque para vigilar los aves y murciélagos

Siete de los dispositivos están repartidos por Madrid Río y otros ocho funcionan en Valdebebas. Permanecen activos de forma permanente y reconocen tanto los cantos de las aves como los ultrasonidos de los murciélagos, lo que permite detectar especies que resultan mucho más difíciles de seguir mediante observación directa.

La tecnología tiene una particularidad importante en una ciudad llena de conversaciones y ruido. Los sensores no funcionan como grabadoras: procesan la señal sonora en el momento, identifican la especie mediante algoritmos y después descartan el audio. Lo único que queda registrado es el dato necesario para el seguimiento científico.

Cada detección incorpora además la hora, la temperatura, la humedad y la presión atmosférica. Con esa información, los técnicos pueden comprobar cuándo hay mayor actividad, cómo cambian las especies con las estaciones o qué relación existe entre las condiciones ambientales y la presencia de determinados animales.

Los primeros resultados muestran diferencias claras entre los dos espacios. En Madrid Río se han identificado 66 especies de aves y 13 de murciélagos, con cerca de 1.800 observaciones en conjunto. Urracas, jilgueros, vencejos y verdecillos aparecen entre las aves detectadas con mayor frecuencia.

Valdebebas presenta una diversidad todavía mayor. Allí los equipos han registrado 103 especies de aves y 23 de murciélagos, además de superar las 10.000 observaciones. El carácter más amplio y tranquilo del parque forestal ayuda a explicar parte de esa diferencia frente a un Madrid Río mucho más transitado por corredores, ciclistas, familias y visitantes.

Toda esa información termina en una plataforma que funciona como una especie de gemelo digital de la fauna de ambos parques. Mapas de calor, gráficos y datos georreferenciados permiten comprobar qué especies aparecen, dónde lo hacen y cómo cambia su actividad con el paso del tiempo.

El sistema no pretende sustituir a biólogos y trabajos de campo, sino darles una herramienta adicional para detectar tendencias mucho antes. Puede servir para estudiar la expansión de especies, comprobar la calidad ecológica de un parque o decidir dónde conviene reforzar vegetación y refugios para fauna.

La experiencia también abre la puerta a extender la red a otros espacios verdes de Madrid. Por ahora, pasear por Madrid Río o Valdebebas significa hacerlo junto a una infraestructura casi invisible que permanece atenta día y noche: mientras la ciudad sigue con su rutina, los sensores cuentan pájaros y murciélagos sin necesidad de verlos.

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Luisa Pérez
Luisa Pérez
Editora del contenido urbano
Publicado ID49667