Editorial

Barcelona · Actualidad local

Revisa tu pasaporte antes de reservar nada: EEUU, España e Italia ya están rechazando viajeros por este requisito

Hay un documento en tu cajón que puede tumbar tus vacaciones sin que ninguna aerolínea, hotel o seguro te devuelva un céntimo. Y lo peor es que técnicamente está «en vigor».

La vigencia del pasaporte puede tumbarte el viaje en el aeropuerto.
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La letra pequeña que nadie lee (hasta que es tarde)

Sorpresa: que tu pasaporte no haya caducado no significa que sirva para viajar. Buena parte de los destinos más populares exige que al documento le quede un margen mínimo de vida por delante, y llegar a la frontera sin ese margen tiene un final muy poco cinematográfico: te das la vuelta.

La visa no te salva: las autoridades fronterizas pueden rechazar la entrada de un viajero con visa perfectamente válida si su pasaporte no cumple la vigencia mínima exigida.

Estados Unidos: el club de los seis meses

La regla general estadounidense pide pasaportes con seis meses de validez por delante para los viajeros extranjeros. La propia Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado lo resume sin rodeos: «muchos países exigen que el pasaporte tenga al menos seis meses de validez» para permitir la entrada. Eso sí, hay letra pequeña buena: existen acuerdos con determinados países que relajan la regla y aceptan el pasaporte válido solo durante la estancia prevista. Conviene comprobar qué aplica a tu nacionalidad en lugar de asumir. Y si entras con el Programa de Exención de Visa, necesitas sí o sí un pasaporte electrónico válido.

Seis meses en EEUU, tres en Schengen: haz el cálculo antes de reservar.

España e Italia: tres meses, pero con truco

El espacio Schengen juega con otras cifras, y España e Italia aplican el mismo doble requisito:

  • El pasaporte debe seguir vigente al menos tres meses después de la fecha prevista de salida de Schengen (no de tu llegada, ojo)
  • Debe haber sido expedido hace menos de diez años
  • Italia añade un extra de coleccionista: al menos dos páginas en blanco

El cálculo importa: no basta con que el pasaporte esté vivo el día que aterrizas. Se cuenta desde el día que tienes previsto irte, más tres meses de propina.

El golpe final: ni siquiera llegas a la frontera

¿Lo más frustrante de todo? Que el drama puede empezar en tu propio aeropuerto: la aerolínea puede negarte el embarque si tu documento no cumple los requisitos del destino o de las escalas. Así que antes de pagar ese chollo de vuelo, haz el ritual completo: abre el cajón, mira la fecha de caducidad, suma los meses. Son treinta segundos que valen unas vacaciones.