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Los disturbios de Barcelona dejan 23 comercios dañados y 128 detenidos

Unos 600 jóvenes acudieron a una convocatoria difundida por TikTok. Al día siguiente, el balance sumaba 23 comercios dañados y 128 detenidos. La hipótesis de una operación exterior no está demostrada; también queda por entender por qué prendió.

Foto por Bricolage / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·
Los disturbios de Barcelona dejan 23 comercios dañados y 128 detenidos

La convocatoria circuló por TikTok y WhatsApp mientras crecen las preguntas sobre sus causas

La convocatoria llevaba una semana moviéndose por TikTok antes de que unos 600 jóvenes bajaran al centro de Barcelona el sábado por la noche. Al día siguiente, había 23 comercios vandalizados o saqueados y 128 personas detenidas.

Entre los arrestados, 72 eran menores. Solo dos tenían antecedentes por desórdenes públicos. Los Mossos registraron 14 agentes heridos y los Bombers realizaron 33 intervenciones.

Una llamada que saltó de TikTok a los chats

La convocatoria se difundió con la etiqueta Blocus, palabra francesa asociada a los bloqueos de institutos protagonizados por estudiantes de los lycées. Se dirigía a jóvenes de Barcelona, Madrid, València y Bilbao; después pasó a grupos de WhatsApp y Telegram.

En esos chats, algunos participantes pedían calma mientras otros hablaban abiertamente de saquear tiendas. La asociación de comerciantes Barna Centre había alertado a sus asociados antes de los disturbios.

Con las elecciones del 29 de noviembre a cinco semanas, el episodio irrumpió en una campaña que, según el análisis del artículo, podía girar alrededor de la vivienda y los salarios. La factura de la luz también formaba parte de ese debate. Para la extrema derecha, las imágenes de contenedores incendiados y escaparates rotos encajaban mejor con el discurso sobre inseguridad y desorden.

Varios medios digitales y de derechas pusieron el foco en que muchos de los jóvenes eran extranjeros o lo parecían, antes de que los Mossos terminaran de contar a los detenidos.

Las sospechas digitales no identifican a los responsables

Queda por saber quién amplificó los vídeos durante la semana previa y si detrás había cuentas nuevas que publicaban al mismo ritmo. El análisis plantea incluso la posible intervención de actores en Moscú, Tel Aviv o cualquier otra capital interesada en alimentar el miedo en las democracias europeas.

Algunos perfiles de TikTok utilizados para la convocatoria se parecían mucho a cuentas que grupos de extrema derecha habían empleado para promover linchamientos contra la población inmigrada en Ceuta. Es un indicio que alimenta sospechas, no una prueba de que un gobierno extranjero organizara los disturbios.

La coordinación digital, el anonimato y la rapidez con que se propagó la llamada pueden justificar una investigación. Por sí solos, esos elementos no señalan quién fue responsable.

El saqueo como síntoma de una desigualdad

En The Wire, el detective Lester Freamon propone seguir el rastro del dinero para entender de dónde nace un crimen. El análisis traslada esa idea al terreno digital: también hay que observar cómo se organizan los algoritmos y qué conductas ayudan a poner en circulación.

Atribuir los disturbios a una operación de desestabilización puede ofrecer a la izquierda una explicación cómoda: los jóvenes actuarían bajo la influencia de relatos de extrema derecha. Pero esa hipótesis no debería servir para esquivar las contradicciones de la sociedad que se pretende transformar.

Al escribir sobre los disturbios que quemaron los suburbios de Londres durante cuatro noches en agosto de 2011, Slavoj Žižek señaló que lo inquietante era la falta de programa o consigna. Había jóvenes que entraban en tiendas a buscar las zapatillas que la publicidad les prometía y que los sueldos de sus padres no podían pagar. Para Lacan, el síntoma es una verdad que regresa deformada: leer así los disturbios no revela qué quería cada participante, pero sí invita a examinar el mundo que hizo posible esa conducta.

Los menores detenidos viven en una ciudad donde el alquiler absorbe una parte desproporcionada de los ingresos y emanciparse antes de los treinta resulta cada vez más difícil. Buena parte de la vida social transcurre en una pantalla de seis pulgadas, desde la que ven coches que quizá no podrán tener y pisos en los que quizá no vivirán.

Cuando se habla de jóvenes nacidos en Catalunya en familias de origen extranjero, también hay que reconocer que Catalunya es su casa. El análisis reclama más apoyo institucional para combatir las lógicas racistas y de desposesión que operan en los márgenes, en lugar de alimentar la estigmatización promovida por la derecha.

Explicar las condiciones de una conducta no la justifica, igual que exigir responsabilidades individuales no elimina la necesidad de examinar las estructuras. De los 128 detenidos, solo dos tenían antecedentes por desórdenes públicos.

Fuente: catalunyaplural.cat.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID50346