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Catalunya frena su transición energética pese al avance de la solar

Las energías renovables cubrieron solo el 15,3% de la demanda eléctrica de Catalunya en 2025, menos que el año anterior. El retroceso aleja todavía más el objetivo de alcanzar el 50% en 2030 y mantiene una elevada dependencia de otras fuentes de generación y de la electricidad importada.

Foto por Soft grass / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

La producción renovable se situó en 6.940,68 GWh, un 3,1% menos que en 2024. El aumento del consumo eléctrico, la caída de la energía eólica y el lento avance de las nuevas instalaciones explican que la cobertura bajara desde el 16,2% registrado un año antes.

Si se analiza únicamente la electricidad generada dentro de Catalunya, las renovables representaron el 18,1% del total, frente al 19,1% de 2024. La producción local cubrió el 84,6% de la demanda, mientras que el resto tuvo que completarse con energía procedente del exterior.

La hidráulica volvió a ser la principal fuente renovable, con 3.822,52 GWh y una cobertura equivalente al 8,4% de la demanda. Su aportación, sin embargo, depende de las lluvias, el nivel de los embalses y la gestión del agua, lo que introduce una fuerte variabilidad de un año a otro.

La energía eólica sufrió el mayor golpe. Su producción cayó un 16,8%, hasta los 2.360,62 GWh, y solo aportó el 5,2% de la electricidad consumida. La solar fotovoltaica creció un 17,5%, sin incluir el autoconsumo, pero todavía cubrió apenas el 1,1% de la demanda.

Sobre el papel, hay proyectos suficientes para acelerar el cambio. Actualmente se tramitan 231 parques eólicos y más de 1.100 instalaciones solares sobre terreno, con una potencia que permitiría acercarse a los objetivos previstos. El problema está en los plazos administrativos y en cuántos de esos proyectos llegarán realmente a construirse.

El almacenamiento aparece como otro cuello de botella. Sin baterías y sistemas capaces de guardar los excedentes, parte de la energía producida en las horas de mayor generación no puede aprovecharse después, cuando aumenta el consumo o disminuyen el sol y el viento.

La red eléctrica también necesita nuevas conexiones y capacidad para integrar más instalaciones. A ello se suma la falta de mano de obra especializada: el sector calcula que harán falta unos 107.000 profesionales hasta 2050, lo que obligaría a formar cerca de 4.000 trabajadores cada año.

El dato deja una transición energética que avanza de forma desigual. La solar gana terreno, pero la eólica, la red y el almacenamiento siguen rezagados, y cada año perdido estrecha el margen para alcanzar en 2030 un objetivo que ya parece cada vez más difícil.

Fuente: beteve.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID49261

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