El paseo marítimo ha sido uno de los puntos más activos, con un flujo constante de peatones, ciclistas y corredores. Muchos han optado por planes sencillos: pasear, sentarse al sol o disfrutar del mar sin salir de la ciudad.
Las temperaturas, cercanas a los 20 grados, han animado incluso a los más atrevidos a bañarse. Aunque el agua sigue fría, en torno a los 15 grados, no han faltado quienes se han lanzado al mar o practicado deportes acuáticos.
Las terrazas del litoral han vivido uno de sus primeros grandes días de la temporada. Desde media mañana, bares y restaurantes han estado llenos, impulsados en gran parte por visitantes que buscan sol y ambiente.
El buen tiempo ha cambiado el ritmo habitual de la ciudad durante estos días festivos. Zonas como el frente marítimo se convierten en el centro de la actividad, concentrando planes al aire libre.
Para muchos, este arranque de Semana Santa marca el inicio simbólico de la temporada de playa, en una ciudad donde el clima puede transformar los planes en cuestión de horas.