La falta de entendimiento mantiene la presión sobre miles de familias, que siguen pendientes de posibles cambios de última hora para organizar horarios, conciliación y actividades escolares. En muchos centros de Barcelona y del área metropolitana ya se preparan nuevas jornadas de movilización para los próximos días.
Uno de los principales puntos de fricción sigue siendo el rechazo de sindicatos como USTEC, el Sindicat de Professors de Secundària e Intersindical al acuerdo firmado anteriormente por otras organizaciones sindicales. Esa división interna ha complicado todavía más la negociación y aleja, por ahora, una solución conjunta.
La próxima reunión entre las partes se celebrará el martes 19 de mayo. Tanto el Departament como los sindicatos reconocen que será un encuentro importante para intentar rebajar la tensión, aunque a estas alturas nadie da por hecho un acuerdo rápido.
Mientras tanto, el conflicto ya se deja notar dentro y fuera de las aulas. En algunos centros preocupa el impacto que las huelgas puedan tener en evaluaciones, actividades finales y organización del cierre de curso. También crece el cansancio entre parte del profesorado, que lleva semanas movilizado.
Los conflictos educativos suelen tener un impacto especialmente visible en Cataluña, donde las movilizaciones del sector docente han marcado varias veces el debate público durante los últimos años. Barcelona, por concentración de centros y volumen de alumnado, vuelve a situarse en el centro de una negociación que mezcla condiciones laborales, gestión educativa y presión política.